Chávez amordaza a la prensa

Chávez amordaza a la prensa

Septiembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

El presidente venezolano Hugo Chávez ha encontrado una solución mágica para terminar con el abrumador índice de criminalidad en su país: censurar a los medios de comunicación para que no puedan reportar sobre la violencia.El 18 de agosto, cinco días después de que el periódico El Nacional publicó una fotografía mostrando una morgue repleta de cuerpos, un tribunal venezolano emitió una prohibición de un mes de duración sobre los medios impresos de comunicación, impidiendo la publicación de artículos o imágenes relativos a crímenes violentos. Los seguidores de Chávez declararon que los periodistas que informaban sobre la violencia rampante estaban vendiendo “pornografía”.Si bien la oficina del defensor público revirtió la orden de la corte dos días después, el gobierno de Chávez había demostrado contundentemente su capacidad de amordazar a los medios. El alcance de Chávez, sin embargo, no se extiende hasta la prensa estadounidense.El artículo de Simón Romero acerca de la prohibición, publicado en la primera página de The New York Times el 23 de agosto, señala que hubo casi cuatro veces más asesinatos en Venezuela el año pasado que muertes civiles en Irán. Y con una población cercana a los 30 millones en ambos países, los dos son comparables. El Times publicó una fotografía con el artículo que, por un corto tiempo, ninguna publicación venezolana podía haber publicado legalmente: una que mostraba el ataúd de un niño, el cuarto hijo de la misma familia que había sido asesinado.Esa sangre está en las manos de Chávez. Desde que llegó al poder en 1999, 118.541 personas han sido asesinadas, según el Observatorio Venezolano de la Violencia. Esas decenas de miles de muertes son su responsabilidad.Análisis de expertos de política exterior y periodistas de la región muestran que las políticas divisorias de Chávez han socavado la efectividad de la fuerza policiaca y el gobierno. Con frecuencia, Chávez recorta los fondos destinados a los municipios y gobiernos regionales que eligen a funcionarios opuestos a sus políticas; con salarios muy bajos y escaso adiestramiento, algunos oficiales de Policía se unen a las filas de la delincuencia.De hecho, la criminalidad en Venezuela registró un aumento explosivo inmediatamente después de que el coronel venezolano declaró su llamada ‘revolución bolivariana’. También parece que, pese a sus esfuerzos y quizá en parte debido a su mala gobernabilidad, la brecha entre ricos y pobres aumenta.Lo que realmente revela el índice de criminalidad es una crisis en la ley y el orden. Cuando la Policía no lleva a cabo su deber, y el politizado sistema judicial no detiene, enjuicia o encarcela a los criminales, nadie está realmente al mando. Significa que Chávez es realmente un completo dictador en lugar del presidente de una República, con sólo los militares para apoyarlo y no el gobierno.Lo que es más, Venezuela tampoco es una democracia. Chávez controla el Ejército, las cortes, la Constitución, el Parlamento e incluso el sistema electoral. Pretende haber ganado muchas elecciones. Pero, ¿en qué tipo de democracia el presidente controla al mecanismo responsable del recuento de votos? ¿Quién puede confiar en los resultados de esos comicios? El término ‘democracia’ no se aplica a un país en el que no hay freno al poder de un líder.Pese a la anulación de la ley contra los medios de comunicación, hay escasa libertad de prensa en Venezuela. Las leyes relativas a los medios de comunicación son draconianas, al imponer sanciones criminales y sentencias de cárcel por cualquier expresión que el gobierno considera reprensible. Y muy pocos miembros de la prensa tienen el valor de desafiar al gobierno. Los periodistas que pasan por alto las leyes de censura frecuentemente son víctimas de ataques, y corren el riesgo constante de terminar en la cárcel o el exilio.Los índices de criminalidad en Venezuela siguen creciendo. La única diferencia es que los venezolanos no se enteran de ello. Pero incluso si el gobierno ha tenido éxito en amordazar a los medios, es demasiado tarde para que los funcionarios oculten el mayor fracaso del chavismo: que no puede proteger a sus propios ciudadanos. Y que no le interesa hacerlo.Como señala el dicho, el primer paso para resolver un problema es admitir que existe. Pero no creo que esta columna alguna vez vea la luz en Venezuela.

VER COMENTARIOS
Columnistas