Blades, a la izquierda

Noviembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

“¿Izquierda o derecha?”, le pregunto a Rubén Blades durante una entrevista reciente. Antes siquiera de terminar la pregunta, contesta, “Izquierda”.Blades no evade expresar sus opiniones, y en particular sus puntos de vista políticos. Dice que apoya las ideologías izquierdistas, especialmente “una izquierda que funcione”, pero eso no incluye la izquierda de la Cuba de Fidel Castro, donde las filosofías comunistas han estado arraigadas desde la revolución de 1959.Blades no ha visitado Cuba desde 1978. “De ninguna forma apoyaré a un régimen que imponga su voluntad sobre la gente”, dice. Al mismo tiempo, se opone al casi total embargo estadounidense sobre la nación-isla, en vigor desde 1962, porque es ineficaz. “El embargo es absolutamente absurdo”, dice. “Lo que hace es lastimar a la gente, al pueblo de Cuba. Y de ninguna forma ha creado algún cambio”.La fama icónica de Blades como músico a veces oscurece el hecho de que también es un político experimentado. En 2004, durante el gobierno del presidente Martín Torrijos en Panamá, dejó en suspenso su carrera artística durante cinco años para ocupar el cargo de ministro de Turismo, aunque esa dista mucho de haber sido su primera experiencia en la política.Diez años antes, Blades fundó el partido político Papa Egoró y se postuló como candidato presidencial. Pero llenar estadios con conciertos y vender millones de discos (ha grabado más de 20 álbumes), además de hacer películas (ha actuado en más de 30 con gente como Jack Nicholson y Harrison Ford), no se traduce, necesariamente, en votos. Perdió las elecciones, con sólo el 18% de la votación. “Fui muy bruto”, reconoce. “Si uno se dedica a la política tiene que entrar a tiempo completo: 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año. Yo no hice eso”.Sin embargo, durante nuestra conversación Blades pasa sin esfuerzo de la política panameña a la hondureña y a opinar por igual sobre medidas recientes del presidente Obama y el líder venezolano Hugo Chávez. Está tan intensamente enfocado en el tema que resulta fácil olvidar que ha tenido tanta repercusión como músico.Como artista, Blades canta acerca de los problemas de los latinoamericanos con ritmo de salsa, y el resultado es notable. ‘Pedro Navaja’ es una canción acerca de las aventuras criminales de un pandillero en un barrio puertorriqueño de Nueva York. ‘Tiburón’ es un relato acerca de un escualo en busca de su presa y una crítica del intervencionismo occidental en las naciones de América Central; ‘Pablo Pueblo’ habla de la vida de hombres pobres que trabajan duro para tratar de escapar de los barrios bajos, y las promesas vacías, no cumplidas, de los políticos; ‘Desapariciones’ captura la angustia dolorosa de familias en busca de seres amados que, por sus opiniones políticas, han desaparecido en circunstancias misteriosas.“¿Hay alguna contradicción en haberte hecho rico y cantar canciones para los olvidados y para los pobres?”, le pregunto. “¿Sientes culpabilidad o que es una hipocresía?”.“El que quiera, que compre un disco, y el que no, no... La hipocresía hubiera existido si yo no hubiese sido consecuente creando un partido político, postulándome para presidente (o ministro) y dejar pasar cinco años sin hacer un disco”.El hecho es que Blades ha sido casi todo. Es abogado. Llegó a Estados Unidos como inmigrante indocumentado en 1974 después de obtener su licenciatura de Leyes en Panamá. Su familia tuvo que huir de la dictadura del entonces coronel Manuel Antonio Noriega cuando su padre fue acusado de trabajar para la CIA. Posteriormente, Blades asistió a la Universidad de Harvard y obtuvo una maestría en leyes internacionales. Y durante todo este tiempo, escribía música.Poco después de su llegada a Estados Unidos, Blades inició su carrera en Fania Records, que lanzó a grandes músicos como Willie Colón y Héctor Lavoe. Su trabajo no era cantar, sino entregar correspondencia en el departamento de mensajería. Todo lo que necesitaba era meter un pie en la puerta.Supo aprovechar una oportunidad para cantar con la banda de salsa de Ray Barretto. Aunque es difícil de creer, su primera presentación pública fue en el Madison Square Garden de Nueva York, ante 20 mil personas.A partir de ahí nadie lo ha podido parar. Su último álbum fue ‘Cantares del subdesarrollo’ y lo sacó él solito, sin ayuda de ninguna compañía discográfica. Y a sus 62 años, parece que Blades apenas está empezando.“Me interesa la paleontología... me interesa la pintura, me interesa la arqueología”, dice. “Quiero escribir y ahora le voy a dedicar todo mi tiempo. Quiero escribir sobre mi experiencia como latino en Estados Unidos, como actor, como músico, el haber compartido con toda la gente que he compartido”.Y por último le pregunté si tenía miedo de morir.“No, miedo no”, me dijo sonriendo. “Eso es parte de la vida. Lo que me hubiera dado miedo hubiese sido lamentar las cosas que no hice... Hay un espacio como de 10 segundos, creo, antes que te mueras y en ese espacio yo quiero poder decir: ‘Traté. Hice lo mejor que pude. Gracias. Punto”.

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