Una Iglesia que se abre al futuro

Una Iglesia que se abre al futuro

Agosto 24, 2017 - 11:40 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Por lo que está sucediendo en algunos campos mediáticos y desde algunas personas de la misma Iglesia por la actitud y actividad del Papa Francisco, viene a mi mente un libro de aquel autor de las sandalias del pescador y de Lázaro, Los bufones de Dios, que narra en forma de novela la historia de un Papa bueno quien recibe una revelación de Dios sobre el inminente fin del mundo y quiere preparar para este acontecimiento a la humanidad, pero nadie quiere aceptar esta revelación.

Para no generar pánico entre las gentes, los políticos y los líderes de la Tierra ven en él una amenaza a la tranquilidad aparente en que se vive y dentro de la misma Iglesia deciden ocultar la verdad y lo convencen para que renuncie, declarándole mentalmente inhabilitado para ejercer el cargo. Le confinan en un monasterio a rezar, pero él sigue con la idea y aunque abandonado y deprimido por la actitud del mundo y de la Iglesia, descubre allí que Jesucristo no le abandona y continúa apoyándolo.

El británico Austen Ivereigh, periodista y comentarista de asuntos religiosos y políticos, ha escrito un libro sobre el papa Francisco que ha sido ampliamente comentado por grandes personalidades: El Gran Reformador, Francisco, retrato de un Papa radical. Tomo uno de los muchos comentarios al respecto, el del jesuita Frank Brennan quien dice: “Ivereigh ha escrito un libro exhaustivo que evita generalizaciones obvias. Se centra en las pruebas y enmarca su estudio en el complejo contexto latinoamericano. Una biografía definitiva”.

De la página 492, durante su homilía en la misa de posesión, habla del servicio como su ministerio, de donde tomo este párrafo que resume lo que es el pensamiento de la Iglesia y del verdadero creyente: “...El cardenal Christoph Schonborn de Viena, que conocía a Jorge Bergoglio desde que él era obispo auxiliar en Buenos Aires, no podía contener las lágrimas durante la ceremonia. Tim, habla como Jesús, le susurró en un momento a Timothy Dolan, cardenal de Nueva York, que repuso: Chris, diría que eso va con el cargo”.

La novela de West, sobre el Papa depuesto a quien, a pesar de la realidad del mundo, Jesucristo no le abandona por más de que le crean loco y lo narrado por Ivereich en su libro sobre estos dos cardenales comprenden lo que la Iglesia siempre afirma de la gracia otorgada con el cargo y el sacramento del orden a quien lo recibe. Pareciera escuchar al mismo Jesús, confirman la revelación bíblica que encontramos en el libro Éxodo, sobre el caso de las habladurías de María y Aarón contra Moisés y la intervención de Dios para llamarles la atención, y la de Números, donde se menciona el caso de los 450 falsos sacerdotes de Baal y como, ante las súplicas de Elías, el verdadero profeta, Dios le asiste para señalarlo como el único.

Como lo dice el mismo autor de El Gran Reformador: “El odio y los ataques suscitados sobre la persona y la actividad del Papa vienen del príncipe de los demonios que, desde la mundanidad, no quiere aceptar la disposición de llegar a lo esencial, despojarse de todo para llegar al Evangelio que salva a todos y que es misericordia.

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