Un mensaje incómodo

Abril 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El pasado 19 de abril, Benedicto XVI cumplió siete años de su papado, tres días después de haber cumplido 85 años; parece que su destino estaba asignado, pues cuando deseó retirarse al cumplir 75 años, Juan Pablo II le pidió permanecer en su puesto hasta el final de sus días y que Dios viera cuál sería su nuevo oficio. Nombrado arzobispo de Münich por Pablo VI, y llamado en el año 78 al colegio cardenalicio, ocupó por 20 años la presidencia de la congregación para la fe.El ‘Panzerkardinal’, con este cliché, fue recibido por los medios cuando fue nombrado Benedicto XVI: Criticado por la derecha y por la izquierda, terminando por no ser comprendido más a menudo de cuanto cabría pensar. La inminente reconciliación con los tradicionalistas Lefevbrianos, y la aceptación de la celebración de la misa preconciliar, como ajuste de algunos excesos en pro de la recuperación ante la dejadez del sentido de lo sacro y la recuperación de lo mistérico, provocó aun el disenso de algunos obispos del ala liberal, como también acusado por aquellos que esperaban de él mano dura y un enderezamiento doctrinal con una afirmación de la identidad cristiana. Para la izquierda proyectado demasiado en el pasado, incapaz de leer las señales de los tiempos, para la derecha demasiado débil.Unos y otros, y en ellos los medios, desilusionados, como los discípulos de Emaús, no le han reconocido su profundidad en los mensajes; no han captado el corazón de su pensamiento. Por eso, quiero exponer algunas ideas que nos llevan a pensar que es necesario escucharlo, para entender cómo está cumpliendo su misión: En la misa celebrada en Lisboa el 11 de mayo de 2010 decía: “A menudo nos preocupamos por las consecuencias sociales, culturales y políticas de la fe, dando por descontado que esta fe existe, algo que desgraciadamente corresponde cada vez menos a la realidad. Se ha puesto una confianza excesiva, en las estructuras y en los programas eclesiales, en la distribución de poderes y de funciones: ¿Pero que sucederá si la sal se vuelve sosa?”.A los nuevos cardenales el 19 de febrero les dijo: “El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica desarrolla en nuestra vivencia cotidiana, y que en cambio no lo es el estilo mundano del poder y de la gloria”.Pero las palabras más dramáticas y realistas pronunciadas con apacibilidad en momentos muy duros fueron : “Los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo llegan desde fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen desde su interior, del pecado que existe en la Iglesia: la mayor persecución de la Iglesia no viene de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y, que la Iglesia, por lo tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación”; “Una Iglesia desmundanizada emerge mucho más clara”, decía en su último viaje a Alemania y se lo repetía a los nuevos purpurados en el consistorio: “Sé necesidad de un baño de humildad en la Iglesia. Para todos, sin excluir a nadie. Sólo el humilde puede hacer resplandecer la luz de Cristo, aquella de la cual los hombres de hoy tienen una profunda necesidad”.

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