Tumaco - Brasil

Tumaco - Brasil

Octubre 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Dos nombres que despiertan sensaciones muy distintas a los colombianos: mientras en Tumaco sus habitantes sufren la inclemencia de unos terroristas que dicen querer la paz negociada y siguen produciendo hechos que los empoderen, como se dice hoy en día, para poder exigir privilegios en el negocio de la paz al Estado y su gobierno de turno, la otra Colombia vibra de emoción y de alegría porque su selección de fútbol clasificó para el Mundial de Brasil.Los medios impresos, radiales, televisivos y las redes sociales se inundan de fotos, comentarios, entrevistas, elogios, mensajes, reportajes; en un instante se siente el palpitar de toda Colombia, ciudad por ciudad; se componen canciones, se imitan a los hombres de la Selección, Colombia se viste de Selección, se pone la camiseta amarilla y hasta se le ofrece al director técnico la ciudadanía colombiana.En medio de la magnificencia y euforia del sentimiento por la clasificación al Mundial, se van filtrando no tan sonoras las repercusiones en los lejanos poblados, en las veredas, en los municipios olvidados, de los carros bomba, las explosiones de artefactos, de oleoductos, el daño a carreteras y el acoso a municipios que dejan aislados del resto de la Nación, y en medio de estas dos sensaciones, oímos el lamento de sus gentes y de sus pueblos que están casi en un infierno y ellos si no han podido compartir con el resto de Colombia esa alegría por su Selección.Y de nuevo la amenaza del paro agrario, los taponamientos de las vías: la Panamericana por los indígenas, las mingas de campesinos e indígenas que se enfrentan con Ejército y Policía, reteniendo a miembros militares, grandes movilizaciones en apoyo de los paros; pero lo más indignante: el manifiesto de convivencia en el Putumayo en donde se les impide a seis párrocos actuar como pastores en sus jurisdicciones, silenciados ante su pueblo, y unas gentes que observan pero callan por temor: ¿Quiénes son los que ejercen la autoridad en esta región de Colombia? El obispo del Putumayo denuncia la situación a que los someten los miembros de las Farc.Mientras los medios de comunicación dejan ver con alegría el alcance de tres entrenadores colombianos (Suárez, Pinto, Rueda), que han logrado con selecciones extranjeras lo que ningún colombiano en 16 años había alcanzado con la nacional: Suárez explica que en Colombia no lo pudieron hacer porque hay mucho regionalismo, crítica y desunión, cosa que se logró al traer uno de fuera.Pienso que así como se está presto en los medidos, para motivar a los colombianos alrededor de su Selección y con la presteza que acuden presidente y gobernantes a compartir el triunfo de la tricolor y con la emoción de todos los colombianos por colocarse la camiseta, debieran los medios con la misma y mayor emoción y entusiasmo visibilizar y acompañar las regiones en las cuales por ausencia del Estado y promesas fallidas del gobierno, su autoridad es la insurgencia y prestarse mucho menos a visibilizarlos a ellos. El Estado y el gobierno a recuperar la honestidad en sus actos, y la responsabilidad de la palabra empeñada y así con esa emoción por una selección, llorar unidos todos los colombianos por los que lloran, y luchar por los que sufren y reclamar justicia y verdad para los excluidos y unir en una sola voz el grito de no tolerar más un solo hecho de guerra, un muerto más por ella y hacer sentir definitivamente que lo que queremos ya es la paz.

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