Todos somos uno

Todos somos uno

Julio 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve más interdependiente y frágil, el futuro depara grandes riesgos y promesas. Para seguir adelante debemos reconocer que, en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible, fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos, la justicia económica y una cultura de paz.La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva. Las fuerzas de la naturaleza promueven que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. Por eso, la protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.La decisión es nuestra: debemos educarnos para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o nos arriesgamos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Tenemos que tomar conciencia de que, una vez satisfechas nuestras necesidades básicas, el desarrollo humano consiste en ser más y no en tener más y para lograrlo debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad social, identificándonos con la comunidad humana, tanto como ciudadanos del mundo, como miembros de nuestras comunidades particulares, porque todos compartimos la responsabilidad del bienestar presente y futuro de la familia humana y por eso nos debemos comprometer en una visión compartida sobre los valores básicos que brinden un fundamento ético para una forma de vida sostenible, a saber: “Respeto y cuidado de la comunidad de vida, Integridad ecológica, Justicia social y económica Democracia, no violencia y paz” (Carta de la Tierra–Naciones Unidas, 2000).Es el momento de un cambio de mentalidad y de corazón requerido por el destino común que nos está llamando a comenzar de nuevo en sentido de responsabilidad e interdependencia global, porque tenemos que abrirnos para aprender mucho en la búsqueda colaboradora de la verdad y de la sabiduría. Aunque nos vengan decisiones difíciles para tomar, debemos buscar las formas de armonizar la diversidad con la unidad y el ejercicio de la libertad con el bien común.Que el nuestro sea el tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia, digamos: conciencia ante la vida y firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, acelerando los procesos en la lucha por la justicia y la paz para celebrar la fiesta de la vida.

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