Situación dramática

Situación dramática

Enero 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

“No podemos seguir adelante como hasta ahora”, son palabras que están expresadas en el libro reportaje que el periodista alemán Peter Seewald, nos presenta sobre Benedicto XVI, después de seis horas de entrevista ante un papa que, como decía el mayordomo de la casa papal mientras lo conducía ante su presencia en susurros, le expresaba que conocía desde Juan XXIII a los papas y aquí se encontraría con “un Papa inusualmente fino e inconcebiblemente laborioso”.El libro resultado de esta entrevista: ‘La luz del Mundo’, es un documento abierto para la reflexión de los líderes del mundo que tienen una responsabilidad frente a la existencia y cómo abordarla, pero así mismo es una conversación gratificante para todo creyente que quiera y desee ver un mundo más distinto al actual y comprometerse a transformarlo desde la perspectiva cristiana de la verdad, la justicia y el amor.Es verdad que la Iglesia entró en una crisis que no es distinta de la crisis del mundo. En dicha crisis se juega la credibilidad las dos instancias. Cuando una modernidad pierde los parámetros de los valores, corre el peligro de hundirse en el abismo.Conciente de esta situación, Benedicto XVI ve la responsabilidad de una respuesta renovadora en la Iglesia para que impregne verdaderamente la sociedad, porque si el cristianismo pierde su fuerza plasmadora en la sociedad occidental, ¿quién o qué pasará a ocupar su lugar? ¿Una ‘sociedad civil’ arreligiosa, que no tolere más relación alguna con Dios en su estructura? ¿Un ateísmo radical que combata con vehemencia los valores de la cultura judeocristiana?Como Joseph Ratzinger, y ahora como Benedicto XVI, ha sido constante en criticar la estrechez de miras de una “sociedad de la codicia”, que cada vez se atreve a esperar menos y ya no se atreve a creer en nada. Según él, hay que desarrollar una nueva sensibilidad para la creación amenazada, oponerse de forma decidida a las fuerzas de la destrucción. En la crisis de la Iglesia se cifra para él una enorme oportunidad, la de redescubrir lo auténticamente católico. Para él la tarea es mostrar a las personas a Dios y decirles la verdad: la verdad sobre los misterios de la creación; la verdad sobre la existencia humana; y la verdad sobre nuestra esperanza, que va más allá de lo puramente terreno.Es tiempo de entrar en razones, no de esconderse; la Iglesia no tiene por que ocultarse, la fe puede y debe ser explicada porque es racional. Él tiene claro que se podrían enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso resolver, pero todos ellos sólo se pueden remediar si se pone a Dios en el centro, si Él resulta de nuevo visible en el mundo.El libro ‘La luz del mundo’, resulta ser un encuentro con esa posibilidad que nos debemos dar, para tener clara la necesidad de renovación total, desde la perspectiva del Creador.

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