¿Se acabará el mundo?

Abril 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Cuando los escritores del Génesis nos entregaron el primer capítulo de éste que es el primer libro que aparece en la Sagrada Escritura, nos comunicaron la experiencia de fe de todo un pueblo que cree en la mano de un Dios que hace de una manera ordenada y buena el universo y se lo entrega al hombre para que lo gobierne y lo haga progresar, respetando la voluntad del Creador. En la narración se repite día tras día: “Y vio Dios que era bueno”. Tiene el hombre conciencia que el planeta como el universo es amigo del hombre, es para el hombre, no está en su contra.A raíz de la película ‘2012’, se ha despertado una vez más el inconsciente colectivo religioso de Occidente y ante los acontecimientos que a partir del año 2010 se vienen suscitando, el planeta amigo se ha vuelto enemigo del hombre, la tragedia del Japón es apenas el último de los desastres que han motivado el despertar del sentimiento de un “final cercano”; según artículo de la revista Semana del 19 de Marzo: “el servicio geológico de los Estados unidos, informó, que en el 2010 ocurrieron 20 megaterromotos de más de 8 grados; el año comenzó con el de Haití, 7,3 grados, 12 de enero, que devastó la Isla y ocasionó más de 300.000 muertos; luego Chile, el 27 de febrero, de 8,8 grados, acompañado de tsunami con olas de más de 8 metros a lo largo de 500 kilómetros de costa.El 2011, en febrero 22, se inicia con el terremoto más fuerte en 80 años que haya tenido Nueva Zelanda como desastre, el cual hizo desprender un tronco de hielo de 30 millones de toneladas, una isla al garete, abandonada a su suerte. Para aumentar esta angustia y avivar los temores, recordemos que Pakistán sufrió en el 2010 una de las inundaciones más devastadoras que haya conocido: dos mil muertos, más de tres mil heridos, dos millones de casas destruidas y más de seis millones de desplazados. Colombia no se escapó de estos desastres naturales, vivió el año pasado uno de los inviernos más lluviosos de su historia, 500 veces más de lo normal y se augura para este año una época más dura que la anterior”.Hay una explicación científica tanto del calentamiento global con el cambio climático, como de los movimientos de las placas tectónicas y algunas explicaciones científicas relacionan lo uno con lo otro por la presión que una roca de hielo puede ejercer en las placas tectónicas.Hoy tenemos percepción más completa y al instante con imágenes que nos sensibilizan y nos hacen aflorar el inconsciente colectivo religioso, haciendo presente la obsesión por el final, pero el temor se hace más fuerte porque cuando un mundo se queda sin la capacidad de trascendencia y ve que se le destruye su realidad, el desastre es más grande.El desastre no es el acontecimiento natural como tal, sino el que el hombre se coloque en zona de riesgo, viva sin el cuidado y la prevención necesaria. “ Culpamos a Dios y a la naturaleza, en lugar de buscar las soluciones que reduzcan nuestra vulnerabilidad”, concluye diciendo en el artículo de Semana el ambientalista Gustavo Wilches, y por supuesto no faltarán quienes se aprovechen de la situación para anunciar el fin del mundo y como dice otro de los expertos, ante la pregunta de si el mundo se va a acabar: “en principio, sí, lo que no se sabe es cuándo; por eso en código de fe, hay que estar vigilantes y en contacto con Dios, para que no nos coja distraídos”.

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