Reforma de la Curia

Agosto 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El papa Francisco reconoció las dificultades para llegar a una reforma de la Curia Romana, conclusión a la que llegaron los religiosos de la Clar (Conferencia de Superiores Religiosos de América Latina y el Caribe), quienes en artículo del portal ‘reflexión y liberación’, comentaron apuntes de su diálogo, en el cual el Papa aceptaba la existencia de un “lobby gay” en la curia, que tenía mucha influencia.El Estado Vaticano son 44 hectáreas enclavadas en Roma y cuyos ciudadanos se conforman por el oficio permanente desempeñado en él y que constituyen la Curia Romana cuyo jefe es el gobernante del Estado, que es un monarca; entonces al hablar de la reforma de la curia estamos hablando de la reforma de la Constitución ‘Pastor Bonus’, referida a este organismo y que es el objetivo principal de la comisión nombrada por Francisco, integrada por ocho cardenales de los cinco continentes, y que el 13 de abril anunció su conformación para lograr dichos cambios.Ya Benedicto XVI, el papa emérito, decía al bautizar en la vigilia pascual del 2008 a famosos conversos, que el mundo de hoy necesitaba de testimonios de vida, más que discursos, porque debido a la ausencia de hombres y mujeres de fe que en un mundo secularizado y de pensamiento relativista no ofrecieran sus vidas para hablar de la experiencia de Dios, es que la Iglesia se fue apagando en su luminosidad, se durmió en su complacencia ritual y se quedó encerrada en los templos con la falsa seguridad de estar impregnando al mundo con su sabor y brillantez, que hoy no existen. Entre otras esta es la razón por la cual promulgó el Año de la Fe en el cual caminamos hoy.El papa Francisco está imponiendo un estilo de vida de “esencialidad evangélica” y está decidido a cumplir una reforma de la curia, como lo afirmó el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, monseñor Angelo Becciu, en el diario oficial L´Obsservatore Romano: “Todos confiamos en que pueda comenzarla y estamos preparados para colaborar para llevarla a término. No será de un día para otro. Él mientras tanto ha comenzado la obra reformadora con sus gestos y nos ha implicado a todos en la elección de un estilo de vida sobrio, en un ejercicio de gobierno más colegial y en el coraje de apuntar hacia la esencialidad evangélica”.Pero como dice la sabiduría popular: “Una golondrina no hace verano” si este testimonio de la cabeza de la Iglesia no se multiplica en quienes están frente a ella; su llamado tras su nombramiento fue claro al decir a los cardenales que si no eran verdaderos discípulos de Jesús, seguirían siendo eso: cardenales, obispos, sacerdotes, pero no discípulos; así no tendrían olor a oveja que caracteriza al pastor cristiano, y seguirían encerrados en la estructura sin salir a la periferia en donde está Cristo vivo, y la fe de la Iglesia se apagaría dormida en su encerramiento.

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