¿Por qué no hacemos la paz?

Octubre 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Si el deseo de todos es llegar a la paz, ¿qué está pasando para que no ver esta realidad en el país? En un foro por la paz realizado en Univalle escuché a un participante decir: “La paz se debe hacer dialogando de frente con aquel que nos la quitó y con él arreglar las diferencias para volver al momento en el cual se perdió”. Hemos escuchado que hay que tener voluntad política. Pero ¿de quién debe ser? Quienes están ahora dialogando son solo dos de los actores, falta más, que sí la desean, mientras estos que están sentados en la Habana, ¿si la quieren? En este momento que ya van a cumplir un año de esta otra oportunidad ya piensan en parar mientras se realizan las elecciones, cosa que no les molesta a los guerrilleros, pero sí agota la confianza de los colombianos y no favorece al gobierno, pues se alarga el límite propuesto para ver resultados. De esta manera juegan con la credibilidad y confianza, mientras se acomoda y se fortifica la guerrilla.Nos hemos centrado en la existencia de movimientos alzados en armas que combaten contra el Estado de una manera sistemática, pero desde que logramos la independencia se ha estado en enfrentamientos políticos de toda índole, marcados por la injusticia, la falta de oportunidades, la exclusión de minorías y el abuso de unos pocos en detrimento de las mayorías.La corrupción, esa que ha estado siempre al lado del poder, favoreciendo a unos pocos; ella que ha impedido que los presupuestos de una nación favorecida con riquezas naturales, abriera los caminos de la prosperidad y el desarrollo y se comunicara con las vías necesarias para que Colombia pudiera desarrollarse agrícola, industrial y minera, sin los desplazamientos que forman los cordones de miseria; porque se despilfarraron los dineros de la salud, la vivienda, la educación en unos pocos que se enriquecieron con lo que pertenecía al Bien Común. Porque nunca llegó la justicia a tiempo para frenar esta carrera loca en la que los que hacen al poder, la política, desplazan las esperanzas del pueblo, que sufre las consecuencias de quienes les roban sus posibilidades de dignidad y desarrollo.Terminan desplazados, víctimas de quienes se yerguen como defensores y justicieros de sus derechos conculcados, cuando los masacran y despojan de lo único que les quedaba: su tierrita. Se alían con la otra corrupción: el narcotráfico, que aumenta su poderío guerrero para enfrentar al gobierno y enriquecer la guerra, que incendia y destruye pueblos, masacra mujeres y niños inocentes; ellos, ¿tendrán la voluntad política y desearán verdaderamente hacer la paz, abandonando sus egoísmos y cambiando de actitud, para favorecer el crecimiento justo, digno y fraternal con todos los colombianos?

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