Para servir y salvar

Para servir y salvar

Octubre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

A 50 años del Concilio Vaticano II, podemos hacer una síntesis de sus 16 documentos definidos en constituciones: dos dogmáticas, una litúrgica y una pastoral, que completa lo deseado por Juan XXIII quien lo convocaba con esa intencionalidad; ella es la constitución ‘Gaudium et Spes’; nueve decretos y tres declaraciones, con los que se respondía las preguntas de Pablo VI, al reiniciar las actividades conciliares después de la muerte de su convocante, al pedir que respondieran los padres conciliares. ¿Qué dices de ti misma, Iglesia? ¿Qué le dices al mundo de lo que eres?Esta magna asamblea de todos los obispos de la Iglesia, la podemos reducir a dos palabras que entendidas nos darían todo lo que se quería hacer con el concilio, y a lo que se llegó y que quizá todavía no se ha comprendido ni aplicado en su integridad, cuales son: ’aggiornamento’, que significa actualización, renovación, rejuvenecimiento, diaconía, servicio y: ‘Diálogo’, que no es otra cosa que reclamar el espacio de comunión, inclusión, participación, colegialidad, corresponsabilidad, participación. El Concilio no se hizo para definir y condenar, se buscó en él, servir a la humanidad, salvar al hombre.Uno de los sobrevivientes de hace 50 años es el actual Papa y en su encíclica: ‘Caritas in veritate’ asume la fuerza de las dos constituciones centrales del concilio y responde al ser y al quehacer de la Iglesia y entabla un diálogo con la sociedad angustiada y temerosa por una economía que no puso su mirada en servir a los hombres para su desarrollo digno, sino que se sirvió a unos pocos, los privilegiados, y con ella entabla un diálogo con la cultura mundial y con sus líderes para prestar el mejor servicio a las conciencias , cual es iluminar sus inteligencias con la sabiduría que viene de Dios. El portal catholic.net nos ofrece un recetario extraído de la encíclica aludida que aplicado nos ayudaría a salir de la crisis.El principio de Gratuidad, que no es otra cosa que la capacidad de compartir lo que se tiene para ayudar a progresar al otro: Hoy por ti, mañana por mi; esto ayuda a pensar y a corregir la intención que el fin de la economía no sea solo el lucro, de ahí que lo importante sea el que toda economía recupere el sentido ético, para su correcto funcionamiento.Es necesario la formación de las conciencias, para que todos lo actores de la economía le den fuerza a los valores morales en la elaboración de los proyectos políticos y así contribuyan al desarrollo de los sectores más débiles, cediendo parte de los beneficios.Los principios de subsidiariedad y de solidaridad. Entender que todos somos responsables del desarrollo humano y es necesario adoptar un estilo de vida diferente. Somos una sola familia y debemos entrar en un diálogo enriquecedor entre la fe y la razón para lograr el verdadero camino de la justicia, la libertad, la paz, donde la persona sea el centro del desarrollo de toda política mundial.

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