Modelo de humanidad

Modelo de humanidad

Diciembre 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Socorrida invocación para iniciar una petición de reivindicación entre los hombres, pero qué tan lejos de entenderla en su esencia quienes como en La Habana piden un gesto de humanidad para que les devuelvan los cuerpos de los que cayeron en Sucumbíos con ‘Raúl Reyes’, ignorando las lágrimas de madres, hijos, esposas, que como insignia de esta humanidad doliente los representa doña Emperatriz de Guevara en su hijo el coronel Julián Ernesto, que por humanidad han caminado tortuosos senderos de búsqueda insensible de los jefes guerrilleros para obtener la respuesta satisfactoria y hoy muchos siguen en la incertidumbre o el sueño de que aparezcan. Una suave brisa recorre el alma de esperanza cuando se escucha en quienes participan en ‘realities, reconocer en la voluntad de Dios el triunfo; de la misma manera se escucha a deportistas, comerciantes e incluso quienes operan en el mal y logran sus objetivos porque se encomendaron a la Virgen, si no miren el relato ‘La Virgen de los sicarios’ o porque la voluntad de Dios invocada por santos y pecadores se cumple irremediablemente, y quienes están al frente de las religiones nos alegramos porque nos piden aún la bendición, pero esa suave esperanza no se trasluce en un cambio de vida, en paz social, en mejor convivencia humana.No todo el que dice “Señor, Señor, entrará en el reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7,21), O como en aquella ocasión en que una mujer le dice a Jesús: “Dichoso el seno que te llevó, y los pechos que te amamantaron. Pero el replicó: Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan”. Así es como entiendo cuando Benedicto XVI dice que no hay verdad sin amor y amor sin verdad y eso el ser humano no lo logrará si no se identifica con el modelo de humanidad que es Jesus: él es la medida del humanismo verdadero.Por eso me parece importante retomar ciertas ideas que Joseph Ratzinger dirigió en la misa para elegir el sucesor de Juan Pablo II y que decía: “No es adulta una fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es una fe profundamente arraigada en la amistad con Cristo. Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad. Debemos madurar esta fe adulta. Sólo la fe crea unidad y se realiza en la caridad. En Cristo coinciden la verdad y la caridad. En la medida en que nos acerquemos a Cristo, también en nuestra vida, la verdad y la caridad se funden. La caridad sin la verdad sería ciega; la verdad sin la caridad sería como címbalo que retiñe”.Aprovechemos esta hermosa época decembrina para acercarnos a Cristo, ser amigos de Él, y así fundir la verdad con el amor para abrazar a nuestro hermano, aun al más distante y poder decir Feliz Navidad.

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