Mensaje para la paz

Enero 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El santo padre Benedicto XVI, en su mensaje para la 45 Jornada Mundial para la Paz, lo enfoca hacia los jóvenes, teniendo en cuenta el aporte que pueden y deben ofrecer a la sociedad y es por eso que su mensaje está en perspectiva educativa: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”.¿Con qué actitud debemos iniciar el nuevo año? En el Salmo 130 el salmista nos muestra una imagen muy bella del hombre de fe, que aguarda al Señor como centinela a la aurora. Esta esperanza nace de la experiencia del pueblo elegido, el cual reconoce que Dios lo ha educado para mirar al mundo en su verdad y a no dejarse abatir por las tribulaciones. El año que termina ha aumentado el sentimiento de frustración por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la economía. En esta obscuridad, sin embargo, el corazón del hombre no cesa de esperar la aurora de la que habla el salmista. “Se percibe de manera especialmente viva y visible en los jóvenes, y por esa razón me dirijo a ellos teniendo en cuenta la aportación que pueden y deben ofrecer a la sociedad”.Por esto, vuelve el Papa a retomar el tema de la educación y de la familia, como lo hizo en el mes anterior ante los jóvenes reunidos en Roma para pensar sobre el respeto al planeta y la ecología para afirmar ahora: “Mi mensaje se dirige también a los padres, las familias y a todos los estamentos educativos y formativos, así como a los responsables en los distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica, cultural y de la comunicación. Prestar atención al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo, no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz”.Porque entiende que se debe transmitir a los jóvenes el aprecio por el valor positivo de la vida, suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. Este es un deber en el que todos estamos comprometidos. La educación, dice, “Es la aventura más fascinante y difícil de la vida. Educar significa conducir fuera de sí mismos para introducirlos en la realidad, hacia una plenitud que hace crecer a la persona. Proceso que se nutre en el encuentro de dos libertades, la del adulto y la del joven. Requiere la responsabilidad del discípulo, que ha de estar abierto para dejarse guiar al conocimiento de la realidad, y la del educador, que debe estar dispuesto a darse a sí mismo”.Por esto esta tarea exige verdaderos testigos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones. Son más necesarios que nunca testigos que sepan ver más lejos que los demás, porque su vida abarca espacios más amplios. El testigo es el primero en vivir el camino que propone.¿Cuáles son los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia? Ante todo la familia, puesto que los padres son los primeros educadores. La familia es la célula originaria de la sociedad. “En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro”. Ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz.Pero además de la familia son responsables las instituciones dedicadas a la educación. Y también llevan responsabilidad los políticos, en la conformación de leyes a favor de la maternidad y paternidad y apoyar a las familias en el derecho a educar libremente a sus hijos. Los medios de comunicación, por supuesto deben aportar en la formación educativa puesto que su relación es muy estrecha en la comunicación, ya que ésta puede influir positiva o negativamente en la formación de la persona.

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