La vida y sus dimensiones

La vida y sus dimensiones

Diciembre 12, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

La esperanza de la época que hemos empezado los cristianos a partir del primer domingo de Adviento, me da un motivo muy fuerte para decir que a pesar de todo lo que el tiempo presente nos muestra, como lo dice el mismo evangelio, ese, no es el final, se acerca el tiempo de la liberación; como los niños cuando se acerca la noche de la Navidad, esperan ansiosos los regalos que en cabecera dejará el niño que nace, nosotros los mayores al escuchar el Evangelio del primer Domingo de Adviento, despierta en nuestros corazones, la memoria de la primera venida de Dios a la tierra, cuando despojándose de su gloria divina, decide asumir la condición de un mortal, para ser nuestro amigo, nuestro defensor, nuestro guía para que lleguemos a ser felices, para que descubramos ese regalo que buscábamos en la cabecera al amanecer del 25 , pero que hoy tenemos claro, que el mejor regalo es la fe, creer en Él, que está con nosotros, que comparte su existencia con la nuestra.El llamado es a velar, a estar despiertos: Es un llamamiento saludable que hace el evangelio para recordarnos que la vida no tiene sólo una dimensión terrena, sino que está proyectada a un más allá. Cuando nos dan noticias de muertes injustas, como la de los soldados que después de sufrir 12 años de secuestro, terminan asesinados por sus captores, el descuido de las autoridades que no previenen los futuros inviernos y los más pobres deben sufrir las terribles consecuencias de las inundaciones y tantas otras calamidades de la naturaleza en la cual los desprotegidos son los que las sufren. ¡Cómo no conmovernos ante la descripción del profeta Isaías? “No hay quien invoque tu nombre, quien se levante para serte fiel, pues nos has escondido tu rostro y nos has dejado a merced de nuestras iniquidades”. Pareciera reflejar nuestro mundo, los interrogantes que nos surgen, cuando la vida en nuestras ciudades se vuelve anónima y horizontal, donde Dios parece ausente y el hombre se convierte en el único patrón.Por esto, Benedicto XVI, a los jóvenes que el 28 de noviembre se reunieron en Roma en el encuentro promovido por la fundación italiana Hermana Naturaleza les decía: “La Iglesia, que al mismo tiempo que aprecia los descubrimientos y las investigaciones científicas mas importantes, no deja nunca de recordar que respetando la huella del creador en todo lo creado se comprende mejor nuestra verdadera y profunda identidad humana. De hecho, si el hombre se olvida de ser colaborador de Dios en su trabajo, puede causar violencia a lo creado y provocar daños que tienen siempre consecuencias negativas, incluso sobre el hombre. Hoy más que nunca parece claro que el respeto por el medio ambiente no puede olvidar el reconocimiento del valor de la persona humana y su inviolabilidad en todas las fases de su vida y en cualquier condición”.Por todo lo anterior es que ya es evidente que no existe un buen futuro para la humanidad sobre la tierra si no nos educamos todos en un estilo de vida más responsable con la creación. Por eso cuando se inicia en Durban la nueva conferencia mundial sobre el medio ambiente y nosotros sufrimos las consecuencias del mal uso de la creación por parte del hombre, no sólo por las catástrofes de la naturaleza , sino por el mal empleo de la existencia y el ahogamiento del espíritu en una post modernidad que parece caminar sin Dios, es cuando tanto maestros, educadores, líderes y sobretodo padres de familia, porque este estilo de vida responsable se aprende esencialmente en la familia, tenemos que hacer un esfuerzo valiente, docentes y gobiernos, familias y educadores, para que la vida recupere su verdadero sentido digno y transcendente.

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