La vía recta se perdió

Agosto 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Los acontecimientos del actuar del hombre, donde el respeto por la vida y la dignidad del ser humano están muy lejos de hablar de la conciencia y claridad que tienen la sociedad, sus líderes, los políticos y en general cada uno de nosotros, son muestra de lo que es nuestra presencia en este planeta.Aquel clásico de la literatura universal en el que Dante Aligiere en una reflexión sobre la realidad que recibe y percibe en su tiempo, recupera ese inconsciente colectivo de considerar el vivir como un camino por recorrer, el hombre lo puede hacer prudente y sensata y cuerdamente, o uno se puede desviar  de tal manera que su mundo y su vida se conviertan en esa selva obscura y áspera, que no es más que la metáfora del pecado.Permítanme queridos lectores, transcribir el prólogo con el cual el autor nos introduce a esta maravilla de libro: “En medio del camino de nuestra vida me encontré por una selva obscura, porque la recta vía era perdida. ¡Ay, cuán dura es esta selva salvaje, áspera y fuerte, cuyo recuerdo renueva el miedo! Es tan amarga, que poco lo es más la muerte: pero por tratar del bien que allí encontré, diré de las otras cosas que allí he visto”.El 29 de julio de este año, el director de cine Darren Aronofsky, junto con Ari Handel, con quien escribió el guión de la película Noé, la presentaron al mundo, en donde una versión muy libre sobre el relato Bíblico nos dice que Dios destruye el mundo antes que el hombre lo termine de destruir, haciendo en su desarrollo una adaptación a nuestros tiempos en casi una visión atemporal.Junto a estos dos pensamientos anteriores: el prólogo de la Divina Comedia y la película ‘Noe’, trato de llegar a esa concepción que se fue elaborando entre los griegos sobre la polis y que termina siendo  la política, después de un largo recorrido donde jugaba mucha importancia el poder y se buscaba la felicidad del hombre, se piensa en la sociedad perfecta que satisfaga las necesidades vitales del ser, para permitirle vivir bien, de tal manera que, naturalmente y no por azar, el hombre que no se integre en la polis es infrahumano o sobrehumano, así lo afirma Aristóteles , en su libro ‘La Política’.Retomando las ideas, podríamos observar que el ideal del hombre por encima de todo es vivir bien, para ello se necesita ser partícipe dentro de la polis, la sociedad, ser siempre incluido en todas las respuestas  que lo dignifiquen y lo realicen como ser, como persona, que su ciudad no se le convierta en esa selva salvaje, áspera y fuerte y que no sea el mismo hombre como en la película de Noé, que es quien está acabando, destruyendo el hábitat en donde tiene que desarrollarse y vivir bien; hay una frase en la película que pareciera el acertijo, para entenderla y en ello entender la existencia y el mundo: “Hay que sentir compasión por el otro” y esto fue lo que hizo a Noé cambiar su posición ante su familia, ante el mismo creador y ante su tradición y lo vivido, para ponerse en paz.Será que tenemos ausencia de compasión y ella sería la verdadera entrada a la paz, a la reconciliación y al perdón.

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