La cultura del descarte

La cultura del descarte

Julio 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Es recurrente esta palabra: descarte, en el pensamiento del papa Bergoglio, desde sus sermones en Buenos Aires y ahora al frente del pastoreo de la Iglesia. “El hombre debe volver a ser el centro de la sociedad”, afirmó el Papa Francisco durante el almuerzo con los participantes de un Seminario Internacional realizado en la Casina Pío IV, donde denunció “la cultura del descarte que ha convertido al ser humano en una herramienta del sistema, afectando a niños, jóvenes y ancianos”.Al comenzar el año 2014 en su mensaje por la paz nos envía un llamado a responder por nuestro hermano: ¿Dónde está?, para lograr la fraternidad de los hombres, de los pueblos, que a su vez es un retomar su exhortación apostólica ‘Evangelli Gaudium’ donde hace una propuesta que responda por el hermano y así pide: “Una economía siempre más inclusiva”.Con el último acontecimiento de guerra, ese que es capaz de volar un avión con personas inocentes, en su mayoría niños, científicos, extranjeros, o, como la cruel guerra entre países con ascendencia común en un mismo territorio, son capaces de traspasar los límites de humanidad para demostrar su fuerza y no aceptar al otro como hermano, también sin medir consecuencias. Acaban con la vida de los inocentes disparando sin discriminación sobre las poblaciones de civiles y por qué no pensamos en nuestro proceso de paz, en donde lo importante son las heridas que han quedado en el sin número de víctimas de esta violencia de más de 50 años por la lucha del poder para restaurar una justicia que se ha desviado, pero hundiendo más profundamente la injusticia con los hechos que ejecutan para lograrla, y hoy solo se les pide: verdad, justicia, reparación.La insistencia del papa Francisco es Bíblica: “Volver a poner en el centro al hombre, para no caer en el reduccionismo antropológico que descarta a los niños, a los ancianos y a las jóvenes generaciones”. El Papa advierte acerca de la posibilidad para el hombre de perder su propia esencia, transformándose en otra cosa, en un mero instrumento, por eso les recuerda a los estudiosos, la necesidad de superar “una política, una sociología, una actitud de descarte”.La preocupación de la Iglesia, y en ella la del Papa, es lo que hoy se está viendo, referenciando: el hombre ya no es el centro de las reflexiones, no es el eje de la sociedad para así buscar su desarrollo. Hemos convertido al hombre en un instrumento del sistema, sistema social, económico, sistema en donde lo que se manifiesta son los desequilibrios. Estamos viendo que se ha perdido el sentido de humanidad, ahora, ¿qué nos espera?Nuestras sociedades son excluyentes, son para unos pocos, las aprovechan los que tienen el poder, porque se aplica una política, una sociología, una actitud del descarte. Se descarta lo que no sirve para sus fines, porque el hombre no es el centro; es el momento de detener esta actitud y decidirnos a salvar al hombre.

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