Indolencia e indiferencia

Indolencia e indiferencia

Mayo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

“Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una apertura a la transcendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social”(E.G. 205).Cuando escuchaba en el programa de Yamid Amat a Ana Lucía López Salazar, ganadora del premio ‘La mujer Cafam 2014’, vallecaucana, economista y especializada en gerencia social y con apenas 45 años y más de 20 de ellos trabajando por los pobres del Pacífico, presentando la situación que la hizo ganadora, sentí cómo junto a la alegría de su reconocimiento nos descubrió lo que hizo que le haya puesto como título a esta columna de opinión: Indolencia e indiferencia: que ante esta obra en beneficio de los más desprotegidos en la región más olvidada de nuestra Patria, el Pacífico, solo le arranquen a uno lágrimas ante la corrupción fruto de la indiferencia e indolencia de todos nosotros, ante el Barco Hospital San Rafael, que está desde junio del 2013 anclado en el muelle de Buenaventura por falta de presupuesto.Indolencia e indiferencia de nosotros, lo digo así, porque ya elegimos Congreso y vamos para la segunda vuelta de presidenciales, que son decisivas para Colombia en muchos aspectos; uno de ellos primordiales, el de la paz, esa que esta mujer con su silenciosa pero enorme obra trata de llevar al Pacífico colombiano al mitigar el dolor y el sufrimiento por las carencias de estos pueblos olvidados, que son el germen y raíz de la violencia que tiene nuestro país; y siempre que hay posibilidad de elegir, hay posibilidad de enderezar el rumbo de injusticias, exclusiones, olvidos de nuestras gentes y en ellas las más pobres; pero la indiferencia y falta de credibilidad produce desgano en el votante, por eso la alta abstención: falta de compromiso, y qué decir de la calidad de aquellos que salen elegidos, que por eso recordé las palabras que en la Evangelii Gaudium nos trae el papa Francisco y que suenan fuertes al escuchar a esta emprendedora mujer.¿Será posible acabar con la corrupción con el nuevo Congreso? ¿No estará entre los elegidos aquel parlamentario que le prestaba ayuda al Barco Hospital San Rafael, si el 80% del auxilio conseguido se quedaba en sus arcas, o no serán amigos los nuevos o reelegidos parlamentarios de aquellas prácticas y empleados del gobierno, que exigen las comisiones indebidas y corruptas para agilizar trámites y hacer efectivas las entregas y ayudas, como el caso de la secretaria del ministerio a la cual acudía la doctora Ana Lucía?Ahora vamos hacia las definitivas para escoger Presidente, sin argumentos, sin programas para defender el bien común de los desfavorecidos y todos los ciudadanos, en medio de acusaciones y riñas personales, pareciera que a ninguno le importase la Patria, el ciudadano y lo que se deja entrever es esa cultura de aquel empresario del carrusel de las contrataciones cuando en una entrevista afirmaba: “La corrupción en Colombia, como en cualquier país del mundo, es inherente a la persona humana”. ¿Debido a eso es que se repetirán los casos del otrora elefante?

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