Hay que votar

Hay que votar

Mayo 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

En la concepción de los griegos sobre la política, encontramos un elemento que depuraría en sumo grado las costumbres de nuestros políticos y quizás le devolverían la grandeza de este quehacer humano, que en palabras del papa Francisco es la expresión mas alta de la caridad cristiana. Trabajar por el bien común, ese elemento que está allí, es que los ciudadanos y el Estado se hacen cargo de la vida del miembro del Senado, mientras desempeñe este servicio para el pueblo, pero no recibe ningún sueldo.Llamados los mejores ciudadanos de una nación, para que presten un servicio a ella, en pro del bien de todos y posiblemente con un plan para ejecutar; plan que debe salir de auscultar las necesidades de los ciudadanos. A lo que se deben dedicar en el Parlamento es a estudiar la viabilidad y los recursos para lograr el bienestar, desarrollo y dignidad de todos.En el mensaje de año nuevo, el Papa Francisco llama a la fraternidad como fundamento para una paz posible, en la cual el hombre y la sociedad responda na la pregunta que hace el Creador: “¿Dónde está tu hermano?”, para nosotros que ya ejercimos la primera votación en este año, con gran abstención para el Congreso, mañana lo haremos para Presidente; debemos preguntarnos si reconocemos en los ahora presidenciables si están dispuestos a responder por sus hermanos, trabajando para alcanzarles ese bien común, el respeto por la dignidad y sobre todo hacerle justicia a los excluidos. ¿Entienden los candidatos que se les llama a un servicio y no a servirse a sí mismos?La conciencia de los políticos debe examinarse por la obediencia y fidelidad al mandato que les han dado sus electores; un índice de que quienes los eligieron ya no tengan claro por quién votar, o si votan o no, o si votan en blanco, es precisamente el resultado de tantos años que se les ha engañado con promesas que nunca se hicieron realidad y que en verdad han llevado al desgano y desconfianza que es la falta de credibilidad en la efectividad del voto.La corrupción ha invadido todos los estamentos del Estado, ella fue produciendo esta desconfianza en la política y levantado la insurgencia en nuestro territorio, que ayudó a ser caldo de cultivo para los movimientos alzados en armas, la criminalidad respaldada en la insurgencia y se buscan unos y otros para apoyar sus intereses con el dinero del narcotráfico; hoy la gente del común entiende que son los mismos con las mismas, que buscan vanidosamente el poder y enriquecerse, manteniendo excluidos a las mayorías, al pobre, pero usándolos en sus necesidades y aprovechando sus sueños para mantenerse en el poder. Hay que votar, porque hay que elegir, ¿podemos decir conscientemente que elijamos a los menos malos? O aunque sea casi una utopía lograr la mitad más uno de los votos en blanco, para que nos cambien a todos los actuales aspirantes; y así produzcamos el hecho fundante de un pueblo que toma conciencia y busca un camino nuevo para hacer la verdadera política: la del bien común.

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