Gigantes de la fe y la humildad

Abril 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Nos preguntamos qué es la santidad justo en este domingo 27, segundo de Pascuas de Resurrección, denominado de las misericordias, por uno de los dos que llegará a ese título que otorga la Iglesia: Juan Pablo II, quien así lo llamó en honor del Señor de las Misericordias.“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno”, decía el ‘papa Bueno’. También proclamaba que “La justicia se defiende con la razón y no con armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra”. Todos conocimos su gran pensamiento cargado de humildad, pero de profunda claridad y conocimiento del hombre en sus dos documentos magisteriales: Pacem in terris y Mater et Magistra, donde saca a luz su pensamiento y humildad que no es otra cosa que la sabiduría de Dios que expresa en forma maravillosa en ‘Diario del alma’.El primer papa no italiano en más de cuatro siglos; carismático y conservador, elevado a la gloria de los altares junto con el llamado ‘papa Bueno’, que abrió la Iglesia a la pluralidad del mundo moderno con la audacia de la convocación a Concilio para ponerla en contexto con sus gentes, no deja de tomar por sorpresa a algunos, por lo inmediato para el uno y lo tardía para el otro, su santificación. Desde su primera encíclica de 14, en su pontificado: ‘Redemptoris hominis’ hasta ‘Ecclesia de Eucaristía’, demostró su talante, amor y pasión por la Iglesia, convencido de la importancia innegable del cuerpo de Cristo y su amistad con su maestro y Señor; se mostró como un gigante de la fe; por lo cual no dejó de tener polémica en su talante conservador en algunos de esos puntos de mayor interferencia en las relaciones entre la Iglesia, la fe y el hombre de la calle.Por eso debemos recoger las palabras del portador de las comunicaciones de la Iglesia, cuando responde a esos interrogantes sobre la santidad, diciendo: “Decir que una persona es santa no quiere decir que ha hecho todo bien en su vida. Juan Pablo II fue santo, no perfecto. ¿Si hubo aspectos negativos en Juan Pablo II? ¡Claro, en 26 años hubo de todo!, insistió el padre Lombardi S.I, vocero del Vaticano refiriéndose a la duración de su pontificado.En la doctrina de la Iglesia, que es netamente bíblica, no hay sino un solo Santo, y ese es el Señor; todos los creyentes, los bautizados estamos llamados por el Bautismo a ser santos: como nuestro Padre celestial es santo, es decir nuestro objetivo es la perfección en el modelo que tenemos en Jesucristo y la Iglesia llama santo en cuanto que esa persona, con su temperamento y carácter, junto con la cultura y su hábitat en su tiempo y espacio vivido, los superó al máximo por la imitación de las virtudes de su modelo Jesucristo, es decir, se acercó tanto a Jesús, que adquirió por reflejo lo que es el único Santo; se dejó iluminar de su persona y así la reflejó al mundo.

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