“Escuchad el llanto”

“Escuchad el llanto”

Agosto 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Quiero tomar  algunas ideas que en el número 19 de la Bula ‘Misericordiae Vultus’, el papa Francisco hace al anunciar el Año de la Misericordia, a partir del 8 de diciembre de 2015 y hasta el 20 de noviembre del 2016, en la que  invita a que nadie se quede indiferente ante la llamada de perdón, y así todos sintamos el llamado a la misericordia y nos sintamos plenos de humanidad, para ser  fuente de liberación y enriquecidos en responsabilidad, ricos en responsabilidad, superando toda clase de obstáculos, que nos puedan llevar a la verdadera paz. “Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida. Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Delante de tantos crímenes cometidos, escuchad el llanto de todas las personas depredadas por vosotros, de la vida, de la familia, de los afectos y de la dignidad. Seguir como estáis es solo fuente de arrogancia, de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo distinto de lo que ahora pensáis. El Papa os tiende la mano. Está dispuesto a escucharos. Basta  solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia” (MV , No19). Cuando el 18 de octubre de 2012 se iniciaron formalmente las negociaciones con las Farc y el Gobierno colombiano para acabar con el conflicto armado de este grupo insurgente, se sintió en todos los espíritus un aire fresco e insufló esperanza de que al fin llegaríamos al término de un enfrentamiento de tantos años. El Presidente afirmó en muchas oportunidades que nada estaba decidido hasta no tener todo pactado y que era el pueblo quien en un referendo aprobaría todo lo conversado en La Habana o lo negaría.Por eso el Senado, en octubre del 2013, daba aprobación a la posibilidad de ese referendo aprobatorio por el pueblo y a lo que respondía el segundo en mando de las Farc, que ellos proponían una asamblea constituyente, para los mismos efectos y que sería de 141 miembros, seleccionados y elegidos según acuerdos y que este sería  el verdadero tratado de paz, justo, vinculante que nos llevaría a la reconciliación y regiría el destino de la nueva Colombia. En muchas oportunidades el presidente Santos negó esta posibilidad y se refirió contundentemente a que sería el pueblo quien refrendaría los acuerdos y daría vía libre a lo pactado. Ya a casi tres años de haber iniciado estas conversaciones, todo se torna mucho más distinto y no hay certeza de lo prometido inicialmente.Hay desconfianza en las gentes, se acaba la esperanza que se destruye poco a poco en el pueblo por las actitudes arrogantes de unos  y otros, al ignorar siempre al pueblo, a las víctimas y, en definitiva, a la justicia; ya no será el pueblo sino un ‘congresito’ y mientras se persiguen a otros criminales, hoy aunque se supiera dónde está, su jefe y cómo ir por él, no se daría la orden  de arrestarlo.Que no se nos engañe con la ilusión de una verdadera paz que no llega, no se aumente la tristeza de tantas víctimas con la arrogancia de los victimarios y corruptos que no escuchan la voz de la historia y la carrera del tiempo por su egoísmo y falta de coherencia; que acojamos todos la justicia y nos convirtamos de verdad. Aceptemos la misericordia de Dios expresada en la humildad y sencillez de los colombianos, todos, que quieren la paz.

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