Entre la inteligencia y la estupidez

Entre la inteligencia y la estupidez

Mayo 31, 2018 - 11:55 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

A pocos días de haber pasado la primera vuelta presidencial en Colombia, en donde cinco aspirantes a la primera magistratura expusieron sus propuestas en un sinnúmero de debates, tanto radiales como televisivos, y contaron con el acompañamiento de la prensa que dio a conocer los postulados de cada uno para resolver la preocupación de los colombianos, nos encontramos que uno de ellos dobla en votación o preferencia a los dos siguientes, que estuvieron muy cercanos en preferencias por los electores. Las preguntas fundamentales serían: ¿Se votó por Colombia, para resolver los problemas fundamentales de todos los colombianos, o se votó por las personas y en ello por lo que suscitan de miedos y temores, de gustos y disgustos?, ¿se votó por el presente o por el futuro, con venganza o con esperanza?, ¿salimos de la apatía, la incertidumbre, la desconfianza?

En este momento, donde quedan dos opciones solamente, pienso en el proceso de aprendizaje que implica el que yo sea capaz de cambiar ideas erróneas para incorporar en mi actuar un saber nuevo, que la duda me ayude como herramienta para cambiar mis hábitos y pueda abrir mis horizontes y transformar mi mente y así no caer en la estupidez que no nos permite distinguir lo principal de lo secundario, lo esencial de lo superficial, lo importante de lo accesorio, lo urgente de lo que puede esperar y eso es lo que hoy debemos reflexionar porque el país nos necesita con esa capacidad de discernir sabiamente.

En alguno de los muchos foros, un joven decía a los candidatos que lo único que necesitaba la juventud era que la escucharan; yo diría, todos los colombianos necesitan que sus líderes aprendan a oírlos para enterarse de sus necesidades y así tener la sabiduría para responderles adecuada y prontamente, tener deseos de servir a ese pueblo que los elige. Me imagino que estos resultados ya son un gran elemento que debe ser analizado juiciosamente por los dos actuales candidatos para escuchar lo que se dijo o se quiere decir a través de ello, lo que está gritando el pueblo colombiano, para saber entonces comprometerse con los electores, dándoles las respuestas adecuadas.

Y por qué no, que los dos se comprometan con el país y con sus electores a que salga el que salga elegido presidente, se convertirá en el líder de las transformaciones que necesitan los colombianos. Que cada uno de los cinco que estuvieron en contienda y estudiaron desde sus ópticas las mejores respuestas que motivarían a los colombianos a votar por ellos y que reflexionaron con sus equipos en cómo resolver las necesidades de sus electores, depongan sus diferencias personales y junten lo mejor de sus propuestas en pro del bien común de todos los colombianos y que sean liderados por el ganador del 17 de junio, conservando su identidad, pero uniendo su esfuerzo por construir esa nueva Colombia, con un nuevo estilo de hacer política y que esto se convierta en un plan nacional de Estado para colocar al país en el siglo XXI.

Es el momento de aceptar con humildad que la grandeza que une a los colombianos es que todos podemos aportar desde nuestras visiones, y que escuchándonos con sencillez e inteligencia -sin considerar enemigo al otro, sino un compañero de camino que también quiere construir una nueva nación- nos esforcemos por dar lo mejor sin rencores, ni visores hacia atrás. Y que soñando con una patria grande podamos integrarnos, sin excluirnos; que aceptando la diversidad, trabajemos y luchemos por el bien común de tal manera que nos unamos en esta casa grande y generosa que es Colombia y así podamos gozar de una paz estable y duradera.

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