En espera de poder encontrarlos

En espera de poder encontrarlos

Abril 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El papa Francisco entusiasmó a los colombianos con la carta que por medio de su secretario de Estado hizo llegar en Semana Santa al presidente de la Conferencia Episcopal y en la cual textualmente hablando de la paz dice que es “Consciente de la importancia crucial del momento presente en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, están buscando construir una sociedad más justa y fraterna: una sociedad en paz”. Haciendo unas reflexiones sobre lo que sería ese camino de la paz para los colombianos, dice: “El Santo Padre desea transmitir estas reflexiones al amado pueblo colombiano, a sus pastores y autoridades, en espera de poder encontrarlos pronto, durante uno de sus viajes a América Latina, para llevarles personalmente el mensaje de paz de Cristo, el Señor”.Debemos destacar los puntos sobre los que el Papa fundamenta la paz y el primero para reflexionar y que nos enfoca en una terminología muy clara es: “Para ello, debe moverlos, ante todo, la alegría de hacer presente a Jesucristo, Príncipe de la paz, el único que hace posible la reconciliación, en medio de tantos sufrimientos y divisiones”.Entiende de la complejidad del proceso de paz y por esto nos dice: “La construcción de la paz es un proceso complejo, que no se agota en espacios o planes de corta duración. Hay que arriesgarse a cimentar la paz desde las víctimas, con un compromiso permanente para que se restaure su dignidad, se reconozca su dolor y se repare el daño sufrido”.La paz nace del vivo interés de construir una sociedad nueva, que nace verdaderamente del amor de Dios por la humanidad, por eso nos insiste en seguir trabajando a favor de la justicia, de la fraternidad, de la solidaridad, del diálogo y del entendimiento, que son los fundamentos de una sociedad nueva, sin excluidos, sin desplazados, sin inequidad, sin corrupción, donde se atienda a las familias que por tantas décadas han sufrido la violencia, iluminadas por la luz del Evangelio sean semilla y escuela de una cultura de paz y de reconciliación.Pero la gran propuesta está en la manera de concebir la Iglesia colombiana para que entre a ser parte activa de estos procesos tan necesarios de paz, al decir: “Es preciso asumir el riesgo de convertir toda la Iglesia, cada parroquia y cada institución, en un hospital de campo, en un lugar seguro en el que se puedan reencontrar quienes experimentaron las atrocidades y quienes actuaron desde la orilla de la violencia Que en la Iglesia todos hallen sanación y oportunidades para recuperar la dignidad perdida o arrebatada. Que allí se haga posible el arrepentimiento, el perdón y la decisión de no reproducir nuevamente la cadena de violencia. Que aquellos que actuaron desde la violencia, allí puedan reconocer las dolorosas consecuencias de sus acciones, con las cuales no solamente han hecho daño a las víctimas, sino que han herido asimismo su propia dignidad humana. Que este hospital abarque las periferias del dolor, muchas veces también de resentimiento y de odio, que se generan en todos los conflictos, desde los familiares hasta los de mayor envergadura”.Este es el verdadero mensaje que nos ha enviado el papa Francisco y primero que todo, es la Iglesia que lo debe asumir como una verdadera preparación para todos los colombianos, al encuentro con este mensajero de la paz.

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