El sentido de las palabras

El sentido de las palabras

Mayo 23, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

A raíz de lo anunciado sobre el acuerdo para el blindaje jurídico de lo pactado en la Habana, hay muchas ideas que pienso ante la forma como los medios y los miembros de la mesa informan al pueblo colombiano. ¿Si tienen que blindar jurídicamente lo pactado en La Habana, es que existe el miedo a que sea cambiado? ¿Se reconoce en el fondo con este miedo que lo que resuelven dos grupos de personas por todos los colombianos no es la verdad absoluta y que puede ser mejorado posteriormente, o anulado por aquellos a quienes les parezca que no era lo mejor? ¿Tenemos que aceptar que lo que han pensado los dos grupos miembros de la mesa es incambiable y que se está respondiendo lo mejor y sobretodo a las víctimas del conflicto, que entre otras son las menos consultadas?Ha sido lenguaje común decir que quien no esté con este proceso de paz, quiere la guerra, es amigo de la guerra, pero nunca se ha tenido en cuenta que una cosa es querer la Paz, cosa que si se le pregunta aún a los que están clasificados como enemigos de ella, van a afirmar que si la desean, pero que no la aceptan a cualquier precio o arrodillándose ante el enemigo para que diga que sí, perdiendo su dignidad y talante; o que la paz para alcanzarla no tiene límites con tal de evitar tantos años más de guerra y de muertes y como se anuncia lo que se va hablando en La Habana deja la impresión que no hay más grupos que desestabilicen la tranquilidad del Estado y de sus gentes; ignorando el segundo grupo levantado en armas que es el ELN y por supuesto hay otros como la delincuencia común que proporciona tanta inseguridad y las bacrim, y el sustento de todo esto, la corrupción que es la base de la pérdida de la paz.Hace 17 años, un 30 de mayo, aparece la acción del ELN visible ante Colombia y el mundo entero por el golpe mediático del secuestro a la Iglesia de la María. Y ya había ocurrido antes, el secuestro del avión de Avianca en Barranca y más adelante el secuestro de los pescadores en Barranquilla; se adelantaba un diálogo para la paz con las Farc y no se había tenido en cuenta a este movimiento, que así se muestra vivo, potente y capaz de hacer daño si no lo escuchan, lo mismo que está pasando hoy en día. Pero vuelvo y me pregunto si la negociación se está haciendo con uno solo de ellos y se ha entregado tanto y se pretende legislar y dejar transitoriamente en la Constitución el blindaje para ellos, cuando logren otra mesa con los del ELN, ¿qué les van a ofrecer? ¿Habrá algo igual o mejor de lo que les han dado a las Farc? ¿Volverán a cambiar, aumentar, derogar la Constitución para aceptarlos a ellos también? ¿Cuántas zonas del territorio se necesitarán para que unos y otros queden satisfechos? ¿Cuáles son las exigencias mínimas que el Gobierno en nombre de todos los colombianos ha puesto a quienes dicen entrar al orden del país?Y el trabajo para erradicar la corrupción en el Estado, ¿ha entrado en una mesa de conversaciones para lograrlo y quienes son los que deben sentarse allí para que sea real? En fin: ¿Quiénes o quién está decidiendo por Colombia y por los colombianos? Podemos decir que sin un conocimiento claro de todo esto, sin unas respuestas que den confianza al pueblo colombiano, ¿hay libertad para decidir en conciencia si se aprueba lo acordado en La Habana con uno solo de estos grupos que han llevado a la ausencia de la paz en nuestra patria?

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