El Papa Negro

Marzo 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Se fue plasmando la costumbre de llamar al prepósito general de la Compañía de Jesús ‘el Papa Negro’, por su hábito de dicho color y por la influencia que en la iglesia tiene la Orden fundada por Ignacio de Loyola: la Compañía de Jesús.Se rompió el mito sobre la procedencia del Papa; por primera vez llega a la sede de Pedro un jesuita y nos sorprende que en los muchos nombres que se han puesto los vicarios de Cristo, ahora aparece impensado el de Francisco. De Latinoamérica y argentino; de un continente que tiene la mitad de la población católica, pero donde se mueve la religiosidad popular y la sed de la palabra de Dios que refleja el crecimiento de lo espiritual en una multiplicidad de manifestaciones religiosas. Jesuita de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús con un sentido de la obediencia y amor a la Iglesia dentro del orden y la disciplina que hacen que la unidad prevalezca, con raíces históricas en defensa del más necesitado, que nos recuerdan su accionar desde las ‘Reducciones del Paraguay’ que se propagaron con su presencia por el continente y motivaron su expulsión por orden de los reyes de España y Portugal, quienes temieron perder la unidad de los pueblos conquistados.Sí, un Papa nacido en Argentina. Cuando un movimiento de nuevo socialismo surge alrededor del sentimiento bolivariano y desde Venezuela une a los gobiernos de Argentina, Ecuador y Nicaragua, presentándose en pueblos que sedientos en su religiosidad y viviendo en acuciante pobreza se dejan seducir por el primer mesías que aparece; en ese momento histórico irrumpe el Papa latinoamericano, jesuita, como aquellos que fueron expulsados por defender a los indígenas de las colonias españolas y portuguesas y renovando la larga lista de nombres papales con la impronta del de Asís y el de Javier; la pobreza y la humildad con el sentido misionero serán las señales del nuevo caminar de la Iglesia.La Iglesia entra en movimiento, para caminar hacia un mundo nuevo, una nueva Evangelización, construyendo la Iglesia viva, de todos, cimentada en la cruz de Cristo, para dar testimonio de vida, sacrificarse por el otro, como lo hizo Jesús por nosotros; solo se puede desde la fraternidad en el amor lograrlo, son sus primeras palabras.De una manera sencilla, pero con la sabiduría de los humildes, su hermana María Helena Bergoglio, decía en entrevista: “Es un hombre de carne y hueso, con valores muy buenos, como con defectos, es de principios y carácter, sabe lo que tiene que hacer y lo cumple, es afectuoso y servicial... La Iglesia no depende solo del Papa, depende de él y de nosotros, todos los creyentes, sin la actitud de ayuda y colaboración él no puede hacer nada”; ese es el nuevo papa, el jesuita, el latinoamericano que inicia esta era de la Iglesia rompiendo tres records y con la ayuda nuestra y nuestra actitud serán más los que podemos vencer.

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