¡El futuro de la paz!

Noviembre 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Se siente un susurro de esperanza en el corazón de los colombianos para alcanzar la paz. La muerte de 'Alfonso Cano' ha renovado las ilusiones de un pueblo cansado de más de 50 años de violencia. Pero en estos últimos días hemos visto las marchas de los jóvenes que reclaman sus derechos por una educación que se ofrezca a todos y que sea de calidad. En su reclamo surge el sentimiento de descontento y en algunos casos su manifestación violenta contra el estamento social al cual culpan de la manipulación y exclusión actual. También a diario se oye y se ve en los noticieros la frecuente violencia intrafamiliar y se observa la descomposición del núcleo tradicional de familia, alterando de esta manera, la convivencia social y la paz familiar.En su discurso del 29 de octubre, en París, el observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de Naciones Unidas, ONU, en la 36 Conferencia para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), indentificó lo que él define como “tres pequeñas sociedades en las que es posible encontrar modelos o enseñanzas para vivir en paz.”“De ellas la primera es la familia. Si el hombre quiere aprender a ser humano, es en la familia y en ningún otro sitio donde comenzará a hacerlo”. El observador definió a la familia como la “célula social primaria” constituida por padres e hijos. De la calidad de la familia depende la calidad de la sociedad, del Estado. La segunda “pequeña sociedad” es la escuela. Ésta no es sólo un lugar de formación académica sino también el lugar donde los niños “aprenden a comportarse como 'seres sociales'”. El deber del maestro no es sólo el de impartir información o proveer una preparación técnica para reportar beneficios económicos a la sociedad; la educación no es y no debe ser considerada nunca como puramente utilitaria. Tiene que ver sobre todo con la formación de la persona humana, la preparación que se le da para vivir la vida en plenitud. En pocas palabras, relaciona educar con la sabiduría.La “pequeña sociedad” número tres es la ciudad. “Nuestro mundo está cada vez más urbanizado y la ciudad se convierte en el lugar de vida de la mayor parte de nuestros contemporáneos. Se ha convertido, de manera contradictoria, en el lugar donde se expresa y se vive la cultura más refinada pero a la vez la violencia más grande, el lugar de la riqueza y de la pobreza más aplastante”, “conviene trabajar, por tanto, para que la ciudad y los pueblos sean verdaderamente humanos”.Familia, Educación y ciudad, tres palabras, tres realidades que si se convirtieran en propósitos de todos, construiríamos verdaderamente el futuro en paz, para el desarrollo y plenitud de la persona humana.

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