El Demente

El Demente

Febrero 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Entre las reflexiones que suscita el nuevo libro del escritor Álvarez Gardeazábal, ‘La misa ha terminado’, no me impresionó tanto la narración de la lucha por el poder de un grupo enquistado en la Iglesia y que llamó la atención cuando renunció Benedicto XVI, se visualizó con las declaraciones sobre la persecución de los llamados cuervos y que en el libro se identifica como el lobby gay en el Vaticano, personificado por el obispo Casimiro quien junto con el cardenal de Toledo buscaba el poder de la Iglesia, apoyado por la relación amorosa de los curas Rogelio y Martín que los lleva a la muerte y la pérdida de aquello por lo que lucharon.Digo que en esa narración no me llamaron tanto la atención sus narraciones de los repetidos encuentros amorosos que puedan escandalizar a quienes ponen su confianza en esa Iglesia. Fijé la atención en la figura del Demente: así me llaman, ese es mi nombre, lo exigía este personaje.En el Demente, percibí la realidad que se esconde en figura tan especial y que por aceptársele como tal, la cultura, la sociedad le escucha a medias, no le da importancia a sus peroratas, pero se va convirtiendo en personaje estructural, con el cual se convive y hasta se necesita, resiste como profeta hasta el final de sus augurios que pocos le dan importancia, hasta que llega al final para concluir su historia y como en la institución en las que coloca sus fantasías, se pueden marchar, se acabó la historia: la muerte venció al amor, pero el camino queda abierto para aquellos que como Antonio, cardenal Viazzo, recuperaban el sentido del morir para vivir que trae nuevos aires a esa Iglesia. Abusando del autor del personaje, y de la obra, mi reflexión se amplía no a la problemática de la Iglesia, sino de nuestra Patria y de nuestro mundo, puesto que al mirar el espectro de la política actual y en vísperas de unas elecciones decisivas para Colombia, pareciera la política demencial, de locos, puesto que necesitando la paz, y deseándola todos, no hay momento más de división y desacuerdo para lograrla, no hay pasos claros y verdaderos en ninguno de los actores o políticos, puesto que aquellos bajos instintos que conlleva las ganas del poder, pervierten la verdad y ocultan las verdaderas intenciones, personales, o grupales, pero no las del Bien Común, empezando por las de los más olvidados, las víctimas.Salta a mi mente una alabanza que dice: “Vienen trayendo la esperanza, a un mundo cargado de ansiedad, a un mundo que busca y que no alcanza, caminos de amor y de amistad... Cuando el odio y la violencia, anidan en nuestro corazón, el mundo sabrá que por herencia, le aguardan tristezas y dolor. Ideología Bíblica, en versos de Isaías el profeta e invocadas en el mensaje de paz para el primer día del año del 2014, cuando el papa Francisco le dice a la humanidad, que si no retomamos el sentido de Fraternidad, no podremos llegar a la paz verdadera.

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