El cansancio de la política

El cansancio de la política

Septiembre 03, 2017 - 11:35 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Cuando digo “El cansancio de la política”, me estoy refiriendo a esa actividad que ejercen los que quieren ya sea por forma directa o indirecta debido a la votación de todos para decidir algo o conformar un cuerpo que represente esa totalidad, para en lo llamado hoy en día democracia, asumir el poder de los asociados y mantener con su acción política la unidad de todos en la consecución del Bien Común como el objeto más preciado e importante de dicha asociación; y como está referido a lo público en muchas oportunidades se convierte en el arte de negociar con los diversos pensamientos de los participantes para conciliar los intereses de todos y no fracturar la relación pacífica y digna de todos los asociados.

Los que ejercen esta actividad, cuando por elección se convierten en representantes del todo, o de todos para tomar decisiones en nombre de sus electores, son los llamados políticos y es precisamente por el desencanto ante la forma como a través de los años han ejercido esta noble labor, que como lo dice el papa Francisco, “Es el arte más elevado de la caridad cristiana, porque en ella se busca el Bien Común”, que han llegado a no ser confiables, de tal manera que el índice de participación directa en las elecciones es muy bajo llegando a ser elegidos por minorías que terminan obrando en nombre de las mayorías y produciendo como resultado definitivo la corrupción, que termina destruyendo el presente y el futuro de la sociedad.

Los fenómenos políticos de los últimos tiempos en Inglaterra con el Brexit, en Francia con la elección de Macron, en Estados Unidos con Trump, en Venezuela con Chávez, en Filipinas con Rodrigo Duterte y aunados a estos que tomo para ilustrar este desencanto de la política, hay muchos más movimientos al interior de los Estados, que giran como el péndulo de la izquierda a la derecha y aun reviviendo ideologías que se tenían como superadas, precisamente por el vacío producido por la ausencia de respuestas a las verdaderas necesidades de la dignidad de las personas.

Y para completar este desencanto tenemos que pensar en lo que hoy en día se llama la ‘postverdad’, la palabra del año, según el diccionario de Oxford y tiene que ver esta palabra con lo que denota que es más importante sobre la opinión, las emociones o creencias personales que los mismos hechos; podíamos asemejarlo al mundo de muchos hoy en día cuyo conocimiento es manejado por las redes sociales, aquello que preconizó la película ‘Fahrenheit 451’, cuando la Tv. dirigía y gobernaba la sociedad y los libros se quemaban por ser revolucionario quien los leyera, y también no podemos olvidar el ‘Mundo feliz’ de Aldoux Husley, que aprovechando la destrucción del mundo actual se crea uno para la felicidad pero en laboratorio e interviniendo al mismo ser para lograrlo.

Nuestro sueño es lograr una generación que no esté contaminada de la corrupción que como cizaña se fue adhiriendo a la buena semilla y en el correr del tiempo ahogó las buenas intenciones; necesitamos una generación nueva que su compromiso sea con la creación para que la custodie, con el hombre para que responda por él y le alcance los logros de la dignidad, y que como Salomón sea capaz de mirar a Dios y pedirle el don de la escucha al otro para poder discernir qué es lo que se debe hacer para sacar adelante al hombre en este mundo.

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