‘Eclipse de Dios’

‘Eclipse de Dios’

Octubre 02, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Una semana antes de la visita de Benedicto XVI a Inglaterra, el científico Stephen Hawking publicó su nuevo libro ‘El Gran Diseño’, contrariando lo que parecía expresar en 1988 cuando decía que: “La idea de un creador divino no era incompatible con el entendimiento científico del cosmos”. Ahora en su nuevo libro se une a la corriente europea de excluir a Dios de su cultura al decir: “No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al universo”. La cultura actual, especialmente en Occidente, tiende a excluir a Dios o a considerar la fe como un hecho privado. Sin que sea pertinente para la vida social, la figura de Dios se ha visto eclipsada.De mantenerse el continuo distanciamiento de la figura divina, que en ocasiones llega al rechazo, se corre el riesgo de perder la propia identidad. “La experiencia enseña que un mundo sin Dios es un infierno, en que prevalecen los egoísmos, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, de alegría y de esperanza”. El resultado de este modo de pensar se va reflejando en la juventud que cada día se siente más sola y sin apoyos en principios y valores que le den sentido a sus vidas, manifestando su vacío en la intolerancia, la violencia y la agresión a la vida.El Papa criticó el relativismo ambiente, que según dijo consiste en afirmar que todo es lo mismo y que no hay ninguna verdad y referencia absoluta, generando inestabilidad, decepción y conformismo con las modas.Dice un famoso psiquiatra brasileño al respecto de esta situación actual, donde no hay autoridad y testimonio en los mayores para servir de líderes a los que vienen detrás nuestro, que la juventud se siente cada vez mas amenazada, reaccionando mucho y pensando poco. Vivimos en una sociedad enfermiza donde prevalecen la competición depredadora, el individualismo, la crisis de diálogo, por eso creamos una fábrica de estímulos negativos que cultivan el estrés del hombre animal, como si él viviese continuamente bajo amenaza de riesgo de vida.El deseo de seguir sonriendo, de pensar, de amar, de soñar, de proyectar, de crear, de tener una identidad, de tener una conciencia de sí y del mundo, está más allá de los límites de la ciencia y de cualquier ideología sociopolítica. El hombre posee una necesidad intrínseca de buscar a Dios, de crear religiones y de producir sistemas filosóficos metafísicos.La totalidad de los valores sobre los que se basa la sociedad, provienen del evangelio, como lo son el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad, del trabajo y de la familia. Eclipsar a Dios es ahogar en la existencia al hombre; ya lo intentaron en el siglo pasado y en otros anteriores y Dios sigue presente y vivo.

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