Crisis de valores

Crisis de valores

Enero 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

“Más que ante una crisis económica, estamos ante una crisis de valores”, palabras del economista y abogado Mario Conde, ex director de Banesto, y uno de los hombres más poderosos del mundo financiero español de los años 80 y 90, quien fue condenado a pagar 20 años de prisión por los delitos de apropiación indebida, estafa y falsedad documental.Al explicar en un congreso en Alemania las causas posibles de la actual crisis mundial, abordando el tema de lo que puede aportar la espiritualidad a la economía, explicó detenidamente a los asistentes, el porqué de la crisis financiera actual y cuáles pueden ser las posibles soluciones, las cuales necesariamente pasan por reeducar a las personas que dirigen las instituciones económicas en los valores que nos interesan a todos, diciendo que de ello somos responsables absolutamente todos, porque permitimos que se instalase una mentalidad permisiva que cambió todos los valores. Entre los aspectos a los que Mario Conde se refirió para que esta crisis no se repita, es el no volvernos a equivocar en el diagnóstico; tener en cuenta que los dirigentes económicos y sus decisiones pueden afectar nuestras vidas, pero la más importante y más difícil de conseguir es que “La gente recupere algo tan sencillo como el sentido de la transcendencia del ser humano”, y eso es un problema de educación.Conde recalcó que “Eso implica creer en el proyecto de una humanidad en su conjunto, no del individuo en si mismo, y buscar el beneficio de la sociedad, no del beneficio inmediato”; además de fomentar una sociedad socialmente eficiente, y no sólo eficiente económicamente. Anteponer la dignidad del hombre y el bien común al mero valor económico-financiero. La economía al servicio de la humanidad, del hombre.En ‘Caritas in Veritate’, se expresa que existe una economía cristiana, o en cristiano, dónde la justicia es la expresión de la verdad; del amor del creyente que se manifiesta con las obras que respetan y exaltan la dignidad del hombre, pero también en el mensaje de la paz para el primer día del año 2012, Benedicto XVI recalcaba que hay que aventurarse en la fascinante misión de la educación y en ella la de los jóvenes, para que ellos que son tan sensibles a las crisis actuales entre ellas la de la injusticia por la ausencia de la verdad, sean la esperanza de este mundo en crisis que favoreció por el relativismo en que vive, el cambio de paradigmas, modelos y patrones, siguiendo casi exclusivamente los de las modas, la sensualidad hedonista, y convirtiendo la vida y la existencia humana en volátil, desechable y pasajera.Y cuando no dejan de sonar voces en contra de la presencia religiosa en la sociedad se constata cada vez más que ella, fomentando una sana y clara espiritualidad, ilumina el camino del hombre y de las sociedades en pro del desarrollo integral en justicia para la paz.Y estructurando la personalidad del ser humano en una espiritualidad cuya base moral no sea de mínimos sino de máximos, aunque estas parezcan utopías, pero que en verdad jalonan las culturas, las sociedades y crean nuevas civilizaciones.

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