Crisis de credibilidad

Junio 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Cercano, Jesús, al momento decisivo por el cual estaba en el mundo, interrogó a sus discípulos ante la desbandada de quienes le escuchaban por las exigencias y duro del discurso que estaba utilizando, y les dijo: ¿Ustedes también piensan dejarme? Pedro en nombre de la Iglesia, los doce, le respondió: ¿Y a quién vamos a ir si solo tú tienes palabras de vida eterna?De gran importancia y acogiendo en Francisco el papa, los dos jefes de los Estados que llevan un enfrentamiento que no parece tener solución, acogieron como los apóstoles la invitación del vicario de Cristo, para que por su arbitrio en cancha neutral, oraran por la paz de sus territorios y del mundo entero.¿Existirá esa fe de Shimon Perez y de Mahmud Abbas, así como los vimos orando con las palabras de la tradición religiosa de sus pueblos que coloca en el Dios omnipotente, la protección y el logro de la paz, en nuestros interlocutores de La Habana? Los colombianos desde que obtuvimos la Independencia estamos luchando por adquirir la confianza en quienes sustentan el poder, con recelo veíamos la influencia de generales y asesores extranjeros en el gobierno de Bolívar; en Santa Fe no se quería gobernante venezolano y se acusa del atentado en la noche septembrina a los seguidores de Santander; desde allí el poder se ha pasado de unas manos a otras, pero por esta lucha se van olvidando del verdadero sentido de la política como ‘el arte del Bien común’ y se utiliza para usufructo del grupo o partido que se haga al gobierno del Estado, lo que contribuyó a las guerras civiles entre ciudadanos de una misma patria, pero situados en diferentes colores políticos.La corrupción de los que llegaban al poder para obtener sus beneficios, con detrimento de las necesidades de los demás, fue corrompiendo los tres poderes, de tal manera que tanto corrupción pública como privada fomentaron la ilegalidad creando la base de los males que hoy hacen difícil la confianza y credibilidad en las personas, partidos e instituciones colombianas, que se dejaron permear del dinero fácil, el poder corrupto y amañado para intereses personales y no del pueblo, creando la cultura del engaño, la mentira, la astucia y la doble moral, que con la magnificación de los medios de comunicación en su visibilización, se fijan en el disco duro de la sociedad, lo que se va repitiendo hasta hacer ver que lo que antes era malo hoy es bueno y lo bueno se convierte en malo.Por eso ya casi no nos asombramos, ni reflexionamos en una campaña política, cuando los mismos personajes de ayer vuelven ahora, pero desde otras banderas y con otras intenciones, pero que en el fondo siguen manejando los mismos sistemas de corrupción que hicieron que se perdiera la confianza y la credibilidad. El resultado es la inapetencia del ciudadano para comprometerse con alguno, porque los buenos, que son mayoría, prefieren apartarse y dejan espacio libre a esos corruptos.

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