Animales

Junio 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge E. Rojas

“Frente al caso de maltrato animal que se registró recientemente en la Comuna 21 de Cali, en el que se vio involucrado un caballo que quedó tendido en el piso, el Inspector de segunda categoría de este sector abrió expediente a quien se identificó como propietario del animal.De acuerdo con información de la Secretaría de Gobierno, la cual en su momento repudió el acto de maltrato al que fue sometido este caballo, el caso se dio a conocer a través de un video en las redes sociales, a manera de protesta contra esta clase de acciones.Es así como las autoridades decomisaron el animal, dado que el dueño del mismo fue sorprendido en flagrancia por parte de la Policía.El inspector de segunda categoría de la comuna 21, Carlos Aníbal Morales, quien citó la persona para los descargos correspondientes, aseguró que también se tiene en cuenta el dictamen de Zoonosis que determinó que el caballo presentaba antecedentes de maltrato trayendo como consecuencia el deterioro físico.En este caso, al infractor además de quitársele el animal, se le impondrá una multa que puede estar entre los 5 y 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.***Con esta belleza de comunicado de prensa, que subieron a su página web el pasado miércoles bajo el título ‘Gobierno toma acciones frente al caso de maltrato animal’, la Alcaldía de esta ciudad dio a conocer su postura frente a una aberración que allí describen como un simple maltrato (http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/jorge-e-rojas/toma). Después de leer, la incomprensión entonces se pregunta:¿Un inspector de segunda categoría citó a la persona para los descargos correspondientes? ¿Qué significa eso? ¿Que van a llamar al asesino en potencia para preguntarle: señor, disculpe usted la molestia, ¿por qué le pateó la cara a un caballo amarrado? ¿Por qué no le bastó esa barbaridad y luego lo cogió a piedra? ¿Por qué tampoco le bastó esa brutalidad y siguió lanzándole rocas? ¿Una, dos, tres veces? ¿Descargos correspondientes? ¡Hágame el bendito favor! ¿Y cuáles esperan que sean los “descargos” del tarado que arremetió contra un caballo amarrado a la reja de una ventana de Potrerogrande, mientras bebía agua? ¿Qué diablos esperan que les diga? ¿Qué el caballo lo miró mal? ¿Qué al haber pagado un puñado de billetes para ser su dueño (¿?), ese titulito de pacotilla le daba derecho a descargarle toda su humanidad encima? ¿Qué después de darle fuete y templarle la rienda hasta la sangre, el caballo relinchó y que por eso merecía un castigo? ¿O tal vez están esperando a que les diga alguna verdad? ¿Que como en esta ciudad europea nadie ha tenido los pantalones de acabar con la crueldad de los vehículos a tracción animal, ellos, los carretilleros, saben que pueden hacer lo que se les dé la gana sin temor a la justicia? ¿Que casos como ese no son excepción sino regla, como sucedió esta semana en el barrio Compartir, cuando un caballo se desplomó del cansancio sobre la calle y su propietario, tan humano, comenzó a levantarlo a patadas?¿Acciones? ¡¿Cuáles?! ¿Imponer una multa que el descamisado alegará imposible de pagar? ¿Pedirle otra valoración a los genios de Zoonosis, que viendo el caballo como estaba no fueron capaces de remitir el caso a la Fiscalía? ¿Pedirle más compromiso a la Policía Ambiental, que durante dos semanas esquivó los requerimientos de una fundación de defensa, que necesitaba el nombre del agresor para denunciarlo formalmente? Por si todavía no lo ha podido olfatear el intendente Zorrilla, la bestia que atacó al caballo se llama Jaider Giovany Marín. Nació en Yumbo. Es bachiller. Tiene 29 años. Está soltero. Y obviamente vive en Potrerogrande. ¿Acciones? ¡Pobres animales!

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