A

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Noviembre 28, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge E. Rojas

Esta mañana como ninguna otra, la primera letra del abecedario amaneció sonando tan bonita. Y así en tantas palabras. Con A se escribe Ascenso, claro. Amor, Abrazo, Alegría, Afición, Alma, Ardor, Al fin. ¡América, al fin! ¡América, América, América! Por ese equipo con esa hinchada tan grande, del tamaño de un continente, y de otro continente apretujado en el estadio, esta mañana la letra amaneció mayúscula y por eso será normal que de aquí en adelante sobresalga en muchas memorias de la vida. Todo este día.En nuestrA historiA, lA de lA pAtriA rojA y sufridA A lA que pertenecemos, lA letrA hA estAdo envueltA en términos, nombres y etApAs que marcaron nuestro camino desde el principio. Desde que en son de burlA nos decíAn los repellAdores porque érAmos un recogido de bArrio conformado por trAbAjAdores y obreros que se convirtieron en futbolistAs hAciéndole frente A lA necesidAd diAriA de poner pAn sobre lA mesA de sus fAmiliAs. Pintores, cArpinteros, constructores, mecÁnicos, mAestros de obrA, repellAdores, efectivamente, que AcostumbrAdos A dejAr hAstA lA últimA gotA de sudor en el desempeño de sus oficios, luego ibAn A hacer lo mismo pero vestidos de cortos. El Asunto es que ellos jugAban por puro gusto. PArA ser felices. Y Así en cAdA pArtido dejAban el sudor que les quedAba. FelicidAd. FelicidAd se escribe con A.CuAndo nos dijeron los negritos, Allí jugó el hermAno de mi Abuelo, el flAco. Y Años mÁs tArde jugó mi Abuelo, que me dejó de herenciA el nombre y el color incrustAdo desde el Apellido. LAs vueltAs de lA vidA terminaron hAciéndome Americano desde lA cunA. Y por eso estA letrA que hoy A mí se me saltA en mAyúsculAs, y en estos versos dulzones, pÁrrafo a pÁrrafo y sin penA AlgunA hAblAndo de la mechitA. Pero para que se entienda de aquí al último punto, mejor paro el carnaval:Mi abuelo tenía un carnet de jugador veterano que cada temporada le renovaban en la sede del club y que le daba derecho para dos asientos hasta que se acabara el campeonato. De modo que desde que tuve unos ocho años siempre nos sentamos en los mismos asientos de la tribuna hasta que él pudo. Hasta que la vida pudo. Pero mientras nos dejó, los vimos a todos: Julio César Falcioni, Bataglia, Cabañas, Gareca, Bálbis, Da Silva, De Ávila, Usuriaga. Todos los nombres de mis primeros ídolos hoy me parece que se escribían con A.Ahora no se puede negar que en el América la letra igualmente ha estado asociada con otros nombres nefastos. Con A, Benjamín Urrea Monsalve: el directivo que en 1948, verraco porque no pudo oponerse a que el equipo se hiciera profesional, nos echó la maldición de garabato, que era como le decían al viejo pendejo ese. 31 años sin títulos hasta 1979. A, de Aquel 19. El Aquel 19 de Alberto Beltrán. América de la Sonora Matancera, de Daniel Santos, del barrio. A eso suena la mecha. Barrio Obrero, San Nicolás, Terrón Colorado, El Templete, el Popular. América viene del barrio, alma de pueblo. De ahí venimos, que no se nos olvide.Porque nos hizo mucho mal el espejismo de la mafia. Con A se escribe traquetos. Y también se escribe asco. Con A se escribe Rodríguez Orejuela. Y también Santacruz, que cuentan las malas lenguas, tiene un sobrino hasta hace un tiempo -no se sabe si bastante o poco- que mantenía muy cercano al equipo. Con A se escribe Comba. Y también se escribe aprendizaje. A, de aprendamos la lección. A de cometa, y por ahí derecho de cometeros. A de Chiqui García. ¿Quién se llevó la del brasileño Paraiba? A de Lara, Umaña, Suárez, López, Velasco. A de promesas incumplidas. Pero hoy la A no está hecha para recordar más la pesadilla. Fueron 1807 noches de infierno. 1807 noches de una hinchada admirable. 1807 noches de rezos. Mi abuelo descansa en el cielo. Las cosas han vuelto a su sitio.

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