Elmo-tor del nadaísmo

Elmo-tor del nadaísmo

Julio 09, 2017 - 11:35 p.m. Por: Joan Camilo Bolaños

“La primera vez que me lancé a la vida, en lugar de yo caer de pie, caí de poeta, es decir, de culo”, escribe Elmo Valencia, poeta fundador del Nadaísmo.

El Nadaísmo trajo la vanguardia a Colombia y fue el movimiento cultural más importante de la poesía nacional en la segunda mitad del siglo pasado. Estos poetas, más allá de la potencia de sus textos, son recordados por los actos subversivos que realizaban en torno. No son pocos quienes rememoran la vez que lanzaron una mezcla fétida contra el paraninfo de la Universidad de Antioquia, en donde se desarrollaba el Congreso de Escribanos Católicos, contra el cual también escribieron un manifiesto.

El vuelo
“Si flota Magdalena, flota el Nadaísmo” piensa ‘El Monje’, mientras ‘levita’ en el bus que lo llevará a Medellín para aceptar la invitación de Gonzalo Arango para fundar este nuevo movimiento contracultural que, aunque no lo saben en ese momento, marcará el destino de la literatura colombiana de la segunda mitad del Siglo XX. Ese destino tiene una ruta que conduce a Islanada, premio de Novela Nadaísta en 1967, en donde se recorre El universo humano, el mismo en donde las mujeres, “en lugar de dar a luz hacia afuera, dan a luz hacia adentro”.

La caída
“Caí de poeta, es decir, de culo”. Allí está Elmo Valencia, de 91 años, frente a un auditorio de unas 30 personas que se reúnen para homenajearlo en el Teatro Esquina Latina un jueves a las 7:30 de la noche. Viste una camiseta polo blanca y encima de ella un saco que atestigua su edad. Por momentos, el poeta olvida algunas de sus líneas. Físicamente luce aún más deteriorado que cuando lo entrevisté para las páginas de este diario. No obstante, su poesía sigue disparándose gracias a una pólvora que, por más mojada que esté, sigue echando candela. No hay uno solo de los que estamos allí que se atreva a apurar el momento, no sea que se nos escape.

Cuando hace 50 años Elmo escribió “profesión: poeta, con ‘p’ de puta” tal vez lo intuía, lo presentía, lo sabía. Esa leyenda del artista torturado se cumple siempre con los grandes poetas, ‘El Monje’ es un ejemplo. Hoy vive en una pieza en el centro de Cali. A pesar de todo lo que le dio a la poesía colombiana, algunos se empeñan en olvidar. Ese es el problema que viven los intelectuales en Colombia, un país que no conoce su cultura y no aprecia el valor que tiene para construir una sociedad libre y pacífica.

Qué triste es ver a Elmo, a sus 91 años, en medio de las angustias que atraviesa. Es momento de que todos los que vivieron y disfrutaron del Nadaísmo se solidaricen con uno de sus fundadores y con quien quizá sea la esencia de su rebeldía.

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