Según los magos

Agosto 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Según los magos de la economía y las ciencias políticas, para que Colombia salga en verdad de la pobreza requiere cuatro cosas: buena educación, infraestructura efectiva, seguridad en todo el territorio e instituciones públicas apropiadas. La tarea en educación comienza por atraer más gente de talento a la docencia y darles a los educadores el reconocimiento social apropiado. El gran salto adelante en infraestructura no solo consiste en tener una red vial decente y puertos acordes con la exigencia del mundo actual; también debe abarcar la infraestructura de telecomunicaciones y la provisión de servicios públicos de energía y agua de buena calidad a precios competitivos. Las instituciones deben remozarse de punta a punta: el régimen presidencial es inadecuado frente a los políticos profesionales, que interfieren pero no asumen responsabilidades; casi todos los países desarrollados tienen régimen parlamentario. En materia de seguridad, es preciso enfrentar la guerra de la coca con inteligencia; no tiene sentido resignarnos a asumir los costos institucionales de la prohibición al consumo de la droga en los países ricos; no debemos permitir que los carteles mexicanos y la mafia rusa amenacen nuestra tranquilidad.Empezó el segundo período del presidente Juan Manuel Santos bajo la premisa de que vamos bien. Para darle fundamento a esta premisa se esgrimen muchas cifras pero no se reconoce la realidad: nuestro presente está atado al petróleo, cuyo producido ya suma un cuarto de los ingresos corrientes de la Nación, y no estamos preparados para asegurar un futuro sólido. Las oportunidades son muy desiguales. No habrá los recursos requeridos para atender las necesidades de la cuarta edad de quienes tienen empleo informal, hoy la mitad de la población activa en la economía. No hay un sistema judicial apropiado, ni en la celeridad ni en la sustancia de sus pronunciamientos. No tenemos claro el camino para atender las cuatro tareas de los magos. Es hora de pensar para actuar.El más importante elemento para lograr una sociedad próspera y justa, con democracia verdadera, es la construcción de conciencia. De ella emana el respeto, ingrediente esencial para el logro del objetivo. Todos dependemos de los demás; nadie es autosuficiente, así la vanidad nos lleve a pensar lo contrario. La misión espiritual de construir conciencia, más importante hoy que nunca, desborda los dogmas religiosos y las ciencias sociales. El presidente Santos tiene una oportunidad dorada, alrededor de la búsqueda de acuerdos de paz con las Farc, para revisar su plan de acción y hacer un viraje histórico en la gestión de Colombia. Ya sabemos que en La Habana no se está entregando el país al castrismo; ahora es preciso aprovechar la negociación con el enemigo para la reflexión seria, y la conducción por un camino diferente, que nos transforme en un país con futuro. Eso no se logra en cuatro años, pero se pueden dar los primeros pasos en este momento. ¿Qué opina, señor Presidente?

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