Retos mundiales

Abril 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Está claro que la primera obligación de todos los humanos en esta época es organizarse para sobrevivir. El problema que enfrentamos no se limita al calentamiento global, ni al riesgo que significan las armas de destrucción total en manos irresponsables. Incluye también la gestión de recursos hídricos escasos, la vigilancia del equilibrio entre áreas productoras y áreas protectoras, y el uso sabio de recursos no renovables, como los hidrocarburos y los minerales. La batalla por la sostenibilidad no cobija sólo la relación entre nuestra especie y las demás. También conlleva la necesidad de nivelar la calidad de vida, de manera que se minimice la proporción de la población con necesidades básicas insatisfechas. Además, todas las propuestas de organización social deben incorporar elementos que incentiven el esfuerzo y despierten la imaginación. La humanidad debe estar siempre abierta al cambio y preservar el espacio para el necesario sentido crítico, que ayuda a evitar los más graves errores colectivos, fruto de la complacencia y la ilusión de encontrar fórmulas únicas o definitivas.Somos muchos y consumimos mucho. Además convivimos con desigualdades inaceptables. Así, no es razonable que en casi toda la Costa Pacífica de Colombia se registren necesidades básicas no atendidas por encima de 50%. Situación similar ocurre en casi todos los países de África al sur del Sahara. Además, las comunicaciones modernas hacen inocultables los contrastes. Lo más triste es que el conocimiento de que se dispone permitiría eliminar las carencias más importantes y situar a todos los humanos en una plataforma adecuada para el libre desarrollo de la personalidad. No sería preciso quitar mayor cosa a quienes tienen todo y en exceso, y además sería contraproducente desincentivar el esfuerzo mediante exacciones exageradas. Se necesita, más bien, planificar y ejecutar grandes proyectos, que no sólo reduzcan desperdicios y faciliten acceso universal a los más importantes bienes públicos, en particular salud y educación, sino que además promuevan la creación de conciencia sobre lo inútil que es la experiencia individual si otros carecen de todo. La tarea es lograr la sostenibilidad económica, ambiental y social, a partir de una asignación más racional de los recursos escasos, con aprovechamiento eficiente de las ventajas comparativas naturales de cada entorno. Participar en tareas de proporción épica, en las cuales todos los habitantes del planeta tengan un lugar, puede hacer la vida más agradable y más divertida. Es preciso romper con todos los paradigmas. Para comenzar, los países dejaron de ser la unidad social relevante. Los líderes del mundo no deben perder un minuto más en tareas mezquinas y demagogia mediática. La realidad no espera. ¿Cómo hacerles entender los retos mundiales?

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