País para todos

País para todos

Febrero 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Los colombianos en general son imaginativos; han aprendido a vivir en un país en guerra durante la mayor parte de la historia. Sin embargo, los conflictos no han producido soluciones adecuadas. La mayor preocupación hacia adelante son la desigualdad y la inseguridad. Atenderlas con eficacia requiere instituciones públicas diferentes y eficientes, fundadas en el respeto como propósito general. La desigualdad no se corrige quitando a quienes tienen, sino produciendo más, para incluir en el beneficio a los menos favorecidos. Cualquier plan para corregir la extremada inequidad exige la presencia del Estado, de manera que la comunidad nacional entera tenga los beneficios de seguridad y justicia, y llegue la educación con calidad a los estamentos más vulnerables, para reducir la desigualdad de oportunidades. El país enfrenta este año elecciones en circunstancias complejas: se adelanta negociación con el eslabón más estructurado en la cadena de valor del narcotráfico, el precio de largo plazo del petróleo, principal producto de exportación enfrenta serios factores de incertidumbre, y la corrupción inunda nuestro Estado. El escenario ofrece grandes oportunidades. Es momento para proponer cambios, cuya premisa sea la inclusión de todos en un proceso ordenado y rápido hacia una sociedad sostenible. Es curioso que no haya propuestas electorales coherentes con las posibilidades y los obstáculos. Puede ser que las normas para elegir tengan los mismos defectos que permean toda nuestra institucionalidad. Sin embargo, lo cierto es que aún se puede votar, y todavía podría triunfar una propuesta cuyo eje fuera construir un país para todos. Este norte uniría a los millones de connacionales excluidos, y además ofrecería oportunidades a los demás, cuyos servicios personales y profesionales se valorizarían como consecuencia del mayor ingreso en la base de la pirámide. Instituciones bien diseñadas harían más fácil la convivencia armónica y nos vacunarían contra el riesgo de regímenes populistas, que en el contexto actual pueden surgir con gran facilidad. La alegría de la comunidad ideal no se basa en la comparación. Construir un país para todos es solo un paso hacia la integración en una comunidad mundial sostenible. Las tareas que enfrenta la humanidad para el próximo cuarto de siglo son globales. Es deber universal participar en la ejecución de soluciones que atiendan las exigencias del medio ambiente y eviten el uso de armas de destrucción total. Para cumplir el deber es preciso atender primero los factores que nos restan autoridad moral en todos los foros: la desigualdad y la violencia. El punto de partida para resolver nuestro problema es cambiar el marco público y la manera de pensar. Al fin y al cabo, la conducta humana refleja las instituciones. Los candidatos tienen la oportunidad. ¿Estarán dispuestos a aprovecharla?

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