Nuevo mundo

Enero 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Hasta el Siglo XIII Europa Occidental y China tenían más o menos el mismo nivel de desarrollo económico y social. En el Siglo XIV hubo plagas catastróficas en todo el planeta. El Siglo XV fue punto de partida de la Edad Moderna, caracterizada por la expansión de Occidente, que incluyó la colonización de América e India, la Revolución Industrial en Inglaterra en el Siglo XVIII y la conquista de China con uso del opio. Ese mundo terminó con la Segunda Guerra y el posterior desmonte de las colonias europeas en África. La actual sociedad se caracteriza por la transformación del trabajo con mayor mecanización y automatización, la globalización de la información y la estética, y el debilitamiento del Estado frente al capital internacional, que no tiene linderos. La ciudadanía se desdibuja con la migración internacional, a pesar de los esfuerzos por evitar el traslado del trabajo de un país a otro. La erosión de lo nacional es incontenible.En este mundo hay valores que desbordan las fronteras. En 1948 se proclamaron los derechos universales del ser humano. Ellos no son declarados por el Estado, sino que este debe respetarlos para evitar el enjuiciamiento internacional. El cumplimiento es tenue en muchas partes del mundo por razones políticas y culturales, pero el proceso avanza. Hay una Corte criminal internacional desde 2002 que procesa a culpables de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Esta Corte es reconocida por más de cien países, aunque no por EE.UU., que confía más en su propio sistema judicial. Además los medios y las redes sociales promueven sin proponérselo las expresiones de resistencia al abuso de los gobiernos. Así se crean límites institucionales a las tiranías. La atención a los derechos humanos compromete recursos, pero en el largo plazo será fuente de bienestar para todos, pues la reducción de las diferencias entre quienes tienen lo suficiente y quienes no logran la atención a sus necesidades básicas tiene importantes consecuencias. No sólo favorece la armonía, sino que además resulta en un ambiente económico con mayor demanda agregada por bienes y servicios, lo cual redunda en oportunidades para la inversión y el empleo. La redistribución del ingreso marginal beneficia, pues, al capital y al trabajo.Falta mucho para lograr perspectivas claras de supervivencia. Los problemas de sobrepoblación, desigualdad, mal uso de los recursos, violencia y riesgo de guerra de destrucción total persisten. Sin embargo, hay elementos positivos en el nuevo orden internacional en proceso de formación. El desenlace no es definitivo, pero hay un cimiento para superar los problemas: el respeto por los demás es el punto de partida para una convivencia armónica. Cada persona y cada comunidad deben dar los pasos que les corresponden. ¿Haremos nuestro aporte?

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