Metas audaces

Mayo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Colombia debe fijarse metas audaces en política externa. La sociedad globalizada tiene exigencias diferentes de las válidas en otras épocas. Debemos hacer un alto en el camino y establecer qué necesitamos para sobrevivir, consolidarnos y prosperar en el escenario mundial. Hay que hacer ejercicios serios de aritmética para entender posibilidades de futuro, definir criterios para escoger, trazar derrotero y ejecutar la tarea. No podemos pensar solo en las relaciones con Estados Unidos, hoy de subordinación, sino sopesar las oportunidades y las amenazas en nuestro camino, y las fortalezas y debilidades relativas que tenemos para enfrentar unas y otras. Debemos revisar como punto de partida los cimientos de nuestra institucionalidad y reconocer, como debe hacer toda América Latina, que el régimen presidencial está en crisis: el único país desarrollado que lo practica es Estados Unidos, primera democracia liberal del mundo, que no tuvo modelo práctico para estudiar opciones. Acto seguido procede examen crítico de nuestra sociedad: la educación en Colombia es pésima: en las últimas pruebas Pisa ocupamos el puesto sesenta y dos entre sesenta y cinco países; esta situación no mejorará mientras no se asigne valor a la profesión de docente y haya programas acordes con los requerimientos de cada región y comunidad. En tercer lugar, es importante la reflexión sobre la economía, para concluir que su tamaño no es suficiente para lograr la estabilidad cambiaria propia de un sistema diversificado y dotado de la infraestructura necesaria para competir en la arena mundial. El análisis apunta a la conveniencia de ordenar nuestro sistema de manera que los políticos profesionales asuman responsabilidades, la justicia sea independiente y eficaz, y las decisiones se tomen de manera descentralizada. Cuando tengamos instituciones públicas eficaces debemos salir a promover la integración con países vecinos que sufran males similares y se puedan beneficiar de nuestra receta. Se destacan Venezuela y Nicaragua, ambos sin perspectivas claras hoy, el primero porque depende demasiado del petróleo y el segundo porque las dictaduras, de los Somoza primero y de la revolución sandinista después, le inhibieron el proceso de desarrollo; hasta Honduras tiene ingreso per cápita más alto hoy. La integración permitiría una salida digna para los Chavistas y Daniel Ortega. Una vez se compruebe que la integración de los tres países funciona, unirse podría ser solución para el tránsito del régimen actual de Cuba a un sistema con pluralidad de partidos y propiedad privada. Como es natural, Ecuador también se podría vincular. Hay que cambiar paradigma. ¿Será muy tarde?Sigue en Facebook Gustavo Moreno-Montalvo

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