Más de cuatro años

Más de cuatro años

Abril 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Las instituciones municipales de Cali han estado en crisis desde hace mucho tiempo. Hay voluntad de volver a ponerlas en adecuado funcionamiento. La tarea es compleja, pues se perdió la memoria institucional a raíz de una reforma administrativa precipitada hace más de una década. Además desde 1995 se inició un grave proceso de deterioro en las finanzas municipales, y se perdió el norte en lo más básico: seguridad, educación, planificación y movilidad. El daño es severo; cuatro años no son suficientes para repararlo. Quizás nunca fue Cali modelo de administración pública, pero se destacó por su civismo y por la gestión de sus empresas municipales. La erosión del tejido social inducida por el narcotráfico y la corrupción, facilitada primero por el clientelismo y luego por la crisis de los partidos políticos, impulsaron al declive nuestro andamiaje público desde hace varias décadas. En los últimos años se registra deterioro en la calidad de la educación en los planteles de bajo nivel, lo cual indica que los menos favorecidos quedarán condenados a la ignorancia si las cosas no se enderezan, y una tendencia preocupante en la cobertura. Llevamos diez años de restricción presupuestal a la policía; incluso la pasada administración estableció guardas cívicos y recortó el magro compromiso a la Fuerza Pública.El proceso de ejecución del sistema de transporte masivo, que lleva más de diez años cuando lo previsto originalmente era tres, aún ofrece interrogantes. Desde 1997 el Municipio tiene una deuda excesiva, que subió entre 1998 y 2000 en casi 40 por ciento, se mantuvo durante muchos años, y en el anterior cuatrienio no bajó en forma significativa, a pesar de que hubo recursos de valorización por beneficio general para ejecutar obras de alguna importancia, lo cual redundó en menor presión sobre los recursos ordinarios. Cabe además lamentar la contratación desde hace tiempo sin procesos competitivos o de competencia simulada. De otra parte, Emcali lleva ya doce años de intervención, a pesar de que las causales que motivaron esta situación no son válidas desde hace mucho tiempo. Los problemas de muchos años se reflejan en la realidad física de la urbe, los servicios que el municipio presta, su planeación urbana y su atractivo para posibles inversionistas y para la generación de empleo. Medellín es hoy mucho más competitiva, a pesar de tener Cali la ventaja natural de la ubicación en una grata planicie cerca del mar. Convertir nuestra ciudad en modelo para Colombia no es tarea de corto plazo. Por consiguiente, el reto no solo es hacer las cosas bien durante este período. También incluye el diseño de mecanismos para aumentar la probabilidad de que sigan los aciertos durante al menos cuatro años más. Sería iluso declarar con tres meses de gestión que todo se arregló, pero el equipo humano que dirige hoy nuestra ciudad es competente, tiene experiencia y está orientado con probidad. Esto permite el optimismo, con el respaldo de la ciudadanía, que no puede seguir contemplando lo público con escepticismo. El resultado depende de todos. ¿Será que ocho años bastan?

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