Las clases sociales

Agosto 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Las clases sociales en Colombia son asunto complejo. La clase media, definida en forma oficial como aquella en que una familia de cuatro personas tiene ingresos mensuales al menos del orden de 3 millones de pesos, es alrededor de treinta por ciento de la población, en tanto que la proporción por debajo de la línea de pobreza, definida con base en estándares internacionales, es casi igual. La clase alta es muy pequeña. Por consiguiente, cuarenta por ciento de la población está debajo de la clase media pero ha superado la pobreza. Esa enorme fracción está siempre en riesgo de deslizarse de su frágil circunstancia y engrosar el contingente de pobres oficiales, bien sea por circunstancias familiares o personales, o por pérdida de oportunidades causada por estancamiento o contracción de la economía. La historia es elocuente: en 1994 la proporción debajo de la línea de pobreza era 45%, y ocho años después era más de la mitad, como consecuencia de la contracción del segundo semestre de 1998 y todo 1999, y del estancamiento que siguió hasta 2003, cuando el país volvió a crecer de manera sostenida.Las clases sociales en Europa medieval eran rígidas: 80% de la población trabajaba en agricultura desde la infancia, en tanto que el resto de la población se dedicaba al trabajo artesanal, a labores espirituales y materiales en el monacato, y a la guerra, fuente del poder político. El mundo siguió concentrado en el campo hasta la revolución industrial hace dos siglos, de la cual se desprendieron rápida urbanización, cambios políticos impulsados por la alfabetización propia de ciudades y pueblos, y muchas oportunidades en una economía diversificada. Proceso similar se ha vivido en Colombia desde la posguerra, pero la desigualdad en la distribución del ingreso ha sido tan marcada que ha obligado a buscar formas ingeniosas de mitigar las consecuencias. Así, cada hogar está clasificado por estrato socioeconómico en escala de uno a seis, que determinan la tarifa de servicios públicos domiciliarios e inciden en el cálculo de los impuestos prediales. Aunque la vivienda, base de la estratificación, no siempre refleja el ingreso, el estrato al que se pertenece funciona como rótulo de identidad y permite formular aseveraciones de carácter sociológico de manera sintética.Lo cierto es que solo la educación universal de buena calidad logrará mitigar las diferencias y facilitar el desarrollo económico y social que el país reclama. Sin ella no habrá futuro. Por esta razón, la formación desde la gestación hasta los siete años y la educación básica deberían ser la prioridad de todos los gobiernos. ¿Habrá voluntad de compromiso con un futuro mejor?

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