La Rama

Septiembre 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

La rama jurisdiccional tiene una responsabilidad muy importante en la distribución de los poderes públicos. Sus evidentes falencias hacen fácil denigrar de sus líderes y sus huestes. Sin embargo, muchas veces no está bien fundamentada la imputación de responsabilidad por venalidad y corrupción que con frecuencia se le hace, aunque sea reprochable la conducta de algunos jueces y funcionarios.Además, el país entero acepta el lenguaje poco claro prevalente en los procesos judiciales, no sólo de los jueces, sino todos los actores: demandante y demandado, querellante y defendido, Ministerio Público y Fiscalía.Tampoco son claros los mecanismos para medir el desempeño de la rama judicial en el cumplimiento de su deber. En teoría debe responder por la calidad y productividad con las que se atienden los procesos. En la práctica, las herramientas de tecnología de las que dispone son muy inferiores a lo que se necesita. Es más, para tomar determinaciones en lo penal aún se depende en buena medida de los testimonios de terceros, muchos de ellos discutibles. Esto es paradójico en un país a cuyos televisores ingresan las imágenes de series internacionales, en las cuales se muestra la aplicación de la ciencia y la tecnología al esclarecimiento de los hechos. Una visita a un juzgado cualquiera, civil, penal, administrativo, de familia, evidenciará las precarias condiciones en que se trabaja.Es sana la iniciativa del Gobierno Nacional de mitigar el riesgo de que los magistrados de las altas cortes incorporen en sus fallos elementos que puedan aprovechar a título personal cuando terminen el ejercicio de su cargo. Sin embargo, evitar los conflictos de interés no es suficiente para tener una rama judicial eficaz. Es obvio que se debería subordinar las jurisprudencias de otras instancias finales a los pronunciamientos de la Corte Constitucional.Debe dotarse a juzgados y tribunales de sistemas de información eficientes, con todos los apoyos tecnológicos del caso, que faciliten el acceso a las normas, los precedentes pertinentes, la doctrina y otras herramientas apropiadas para abordar dilemas legales y entender la base práctica de los asuntos por dirimir. Además, es muy conveniente establecer programas de capacitación permanente para toda la rama jurisdiccional a todos los niveles, de manera que las actuaciones de los jueces estén enmarcadas en el conocimiento profundo de los elementos apropiados para producir buenas providencias.En últimas, la rama refleja a Colombia, con toda su complejidad y contradicciones. La autocrítica es imperativa. No es aceptable que declaremos ser felices. Debemos construir una sociedad que ofrezca oportunidades de vida digna a todos. Denigrar de la rama judicial y de sus sentencias politizadas es más fácil que preguntarnos el propósito de tenerla. ¿Nos miraremos al espejo como autores colectivos de nuestros problemas?

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