La Habana, punto de partida...

opinion: La Habana, punto de partida...

La Habana es sólo el puerto de partida de la expedición hacia...

La Habana, punto de partida...

Agosto 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

La Habana es sólo el puerto de partida de la expedición hacia la paz. Siguen las aventuras propias de una travesía marina. La nave de la Patria es un barco viejo que enfrenta serios riesgos: las velas están rasgadas, el casco exhibe puntos débiles donde ha sido reparado sin el cuidado necesario para asegurar permanencia, no hay mapas para establecer la mejor trayectoria, la brújula se perdió. La tripulación sabe que el Capitán es errático, pero no lo puede cambiar, y los cargos clave están en manos de gente sin destreza para la vida en el océano. Sin embargo, no asumir la tarea y dejar la nave al garete es más peligroso que intentar llegar a puerto mediante el esfuerzo concertado de todos los involucrados.Materializar el contenido de los acuerdos con las Farc es oportunidad preciosa para revisar por qué se dio esta negociación: las autoridades evadieron la tarea de atender las necesidades de la población en la periferia desde el comienzo mismo de la vida republicana. El país siempre fue muy desigual, y en las regiones apartadas hay muchas más necesidades básicas insatisfechas que en las ciudades intermedias, para no mencionar la capital, beneficiaria privilegiada del desarrollo nacional. Las pugnas entre las élites liberales y conservadoras entre los treinta y los cincuenta alimentaron expresiones partidistas violentas, que después, cuando los jefes de los partidos concertaron la convivencia en el Frente Nacional, se volvieron guerrilla. Las fuerzas armadas no pudieron derrotar a las Farc. Entre tanto, llegó al campo colombiano el narcotráfico, y creó oportunidades para los abandonados. La guerrilla encontró la oportunidad de insertarse en la cadena de valor de la coca, a raíz de lo cual hoy administra justicia en más de doscientos municipios. No ha renunciado a su discurso de lucha de clases desde la perspectiva campesina, en tanto que, a diferencia de hace medio siglo, cuando la población rural y la urbana en Colombia eran más o menos iguales, hoy tres cuartas partes están en las urbes. La Misión Rural ha señalado qué hacer en la periferia. Cuesta más de nueve billones anuales. Para conseguir esos recursos es preciso reducir el desperdicio politiquero. Además, para que el acuerdo sea efectivo se necesita hacer ocupación real del territorio. No son claras las cuentas de quienes sostienen que el gasto en fuerzas armadas va a reducirse como consecuencia del acuerdo. Por el contrario, habrá que hacer más con lo mismo, y además lograr que el Estado ocupe áreas urbanas donde en muchas ciudades diversas bandas criminales mandan, sin que la autoridad las enfrente. ¿Será posible lograr todo esto con las instituciones actuales?Sigue en Facebook Gustavo Moreno

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