Ilusión nacional

Ilusión nacional

Junio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Hace 200 años la proporción de analfabetas en la población mundial era abrumadora. La creación de conciencia política generalizada es un proceso lento, que en países desarrollados apenas empieza a concretarse y en nuestro caso se completará en décadas. Sin embargo, nos hacemos ilusiones de que lograremos consolidar nuestra democracia, tener verdadera justicia, lograr crecimiento económico sostenido y mejorar la distribución del ingreso sin cambiar nuestras instituciones.El 7 de agosto comenzará una nueva expectativa de victoria sobre la corrupción, la politiquería y el clientelismo, y de logro de paz y prosperidad. Estos sanos propósitos, necesarios para salir del atraso, exigen ajustes de fondo que nuestro país no parece interesado en explorar, y que ninguna de las campañas políticas para Congreso o Presidencia se atrevió siquiera a insinuar. El mundo del Siglo XXI requiere más autonomía local, más calidad en el gasto del gobierno central, menos conflictos entre los objetivos de los representados y quienes los representan, y mucha más visión internacional. El sistema social global, que tiene muchas cosas malas pero es inevitable, se fundamenta en ideas y datos que se transmiten a gran velocidad, valoración del conocimiento y orientación a la innovación. En este sistema son más importantes como protagonistas estratégicos las ciudades y las regiones que los países.Nuestra Constitución, llena de magníficos propósitos bajo el principio de que somos un estado social de derecho, es desacertada en lo práctico: duplicó el gasto de funcionamiento, pues aumentó el gasto del Gobierno central y el local, no creó un régimen racional de partidos y tampoco estableció procesos transparentes para la selección de legisladores y jueces. Lo que se necesita es tan de fondo que quien lidere el proceso de transformación institucional debe asumir el compromiso de hacerse a un lado una vez termine la faena, para asegurar la mayor objetividad posible.Hacia adelante esperan nuevos retos, pues lo internacional cobra cada día más importancia. Ya existe un conjunto establecido de derechos inherentes a la calidad de miembro de la especie humana; en forma paulatina aumentará la injerencia de órganos judiciales transnacionales dedicados a defenderlos. Los valores y preferencias de la gente se labran con gran participación de los medios de comunicación masiva, que perforan fronteras cada día con mayor facilidad. El problema de cómo financiar campañas políticas es mundial, y tiene grandes implicaciones prácticas. El reto de la sostenibilidad de la vida en el planeta es prioritario. Países como el nuestro no pueden seguir soñando con presidentes redentores, y deben más bien revisar a fondo sus procesos y estructuras públicas para que las decisiones se tomen cada vez más cerca de los ciudadanos, con mejor información y con mayor probabilidad de acertar. ¿Cómo convencer a quienes nos gobiernan?

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