¿Hay futuro para nuestra especie?

¿Hay futuro para nuestra especie?

Octubre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Depende. Si se piensa en miles de millones de años, es probable que en ese lapso ocurra un desastre por causas naturales y casi todas las formas de vida se extingan. Si no hemos salido del Planeta, pereceremos en ese momento a menos que hayamos puesto en funcionamiento máquinas autómatas, capaces de replicar nuestros procesos característicos, afinar su programación, mantenerse y depurarse. Si se piensa solo en el presente siglo, depende de todos nosotros. Todos los días hay nuevas evidencias sobre la gravedad de nuestro impacto en el clima, sin que asumamos conductas consecuentes con el propósito de sostenibilidad. Otra amenaza es la existencia de armas de destrucción total, hoy quizá en poder incluso de particulares. Atender la escasez de agua potable en forma ordenada es otro reto que desborda fronteras. Uno muy especial es la necesidad de construir una ética universal, que permita la convivencia de diversas expresiones religiosas en ambiente de paz y tolerancia. No son muchas tareas, pero exceden las capacidades de las instituciones existentes. Es preciso buscar otras soluciones.Un primer paso es acelerar la supresión de la discriminación contra la mujer. Quizá fue menos marcada en el paleolítico, aunque ya desde entonces se segregaron funciones: ella era recolectora, él era cazador y pescador. En el neolítico él aportaba más fuerza en el proceso agrícola y en la construcción de urbes; a cambio se imponía en el hábitat familiar y en la esfera pública. En el mundo antiguo hubo raras circunstancias, como la de Zenobia, reina de Palmira, en las cuales hubo liderazgo femenino evidente, pero el machismo ha imperado hasta nuestros días. Solo a principios del Siglo XX se estableció el voto femenino en algunas democracias, y aún en las más adelantadas la mujer gana menos por el mismo trabajo, y asume una mayor proporción de las tareas familiares. Sin la igualdad más básica no saldremos del atolladero.Hay otro obstáculo severo: los líderes de los países están interesados en sostenerse en su puesto respectivo. Su reto principal, por ende, es de corto plazo. Además la gente, en general, quiere su propio bienestar. Por eso no presiona a los líderes para el cumplimiento de objetivos de largo plazo. Además también una institucionalidad mundial tiene riesgos; mucha sería la tentación de poder. Por ello se requerirán herramientas de control local sobre la autoridad mundial. Finalmente, hay que afinar los procesos y estructuras de lo público y lo privado para construir los esquemas de convivencia propios de una sociedad globalizada. Se requieren incentivos a la creatividad y a la innovación, y normas adecuadas para un mundo multicultural. Los sistemas sociales hoy vigentes pueden tener los días contados porque las circunstancias los desbordarán, pero hay que proponer desde ya soluciones prácticas para la sociedad mundial. ¿Seremos capaces los humanos de llegar a acuerdos eficaces?

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