Gran oportunidad

Noviembre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

La productividad se mide como valor agregado por hora formal trabajada. La de Colombia es pésima si se compara con los indicadores de otros países de Latinoamérica. Es menos de la mitad de la de México y menos de un tercio de la de Chile, y poco más de un décimo de la de EE.UU. o Canadá. Las diferencias son abismales, pero por eso mismo es fácil mejorar rápido, para beneficio de todos los habitantes del país. Aunque la educación es muy deficiente, con resultados pésimos en las evaluaciones internacionales, la población hoy es alfabeta y tiene destrezas suficientes para un mejor resultado y, por ende, rápido crecimiento del ingreso y el bienestar de la población. Cabe señalar que la proporción de trabajadores formales en Colombia es solo la mitad de la población activa en la economía, cuando el resto de Latinoamérica tiene solo del orden de cuarenta por ciento de informalidad, cifra muy alta para el contexto mundial. También es un hecho que, en general, en estos países se invierte mucha energía en forma improductiva por deficiente planeación. En el caso de Colombia, el problema es muy marcado, porque incluso el marco normativo invita a concentrarse en el corto plazo en forma exclusiva.El proceso para lograr indicadores de productividad decorosos involucra negociación al interior del sector privado, entre sectores diversos y entre regiones, sobre estrategia de desarrollo. Una vez haya consenso, el sector privado debe negociar con los gobiernos regionales y el gobierno nacional. El plan que surja de las negociaciones debe cubrir al menos dos décadas, pero se requieren revisiones anuales. El horizonte amplio busca consistencia en propósitos y herramientas. El camino escogido debe hacer énfasis en la educación permanente de todos, porque esta ruta asegura posibilidades hasta en las circunstancias más adversas: la comunidad mejor educada es más competente para ajustarse a cambios externos. Las estrategias deben contemplar cumplimiento de tareas en la búsqueda de sostenibilidad ambiental del planeta, y espacios apropiados para la recreación y para la vida de los afectos. No se debe partir del aprovechamiento de recursos naturales como cimiento de la estrategia; esta senda es frágil y tiene riesgos morales.Para lograr resultados efectivos en la saga de la productividad es importante construir una institucionalidad diferente, en la cual los políticos profesionales tengan verdadera responsabilidad. De lo contrario, los granos de arena que muchas personas comprometidas, trabajadoras y competentes aportan en la burocracia se perderán. Las discusiones de La Habana deben servir para mirarnos al espejo, así sea difícil. ¿Estamos dispuestos?

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