¿Ganan mucho los bancos?

¿Ganan mucho los bancos?

Agosto 31, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Quizá ganan demasiado pero no es su culpa. Los gobiernos así lo han querido desde 1998. Ese año hubo una crisis financiera internacional, con raíces en el crecimiento desequilibrado del sudeste asiático, que coincidió con el estancamiento más extenso de la finca raíz en la vida de nuestro país y se extendió hasta el 2003. La administración de Andrés Pastrana, bajo la guía del ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo Salazar, y la superintendente Bancaria Sara Ordóñez Noriega, decidió evitar la quiebra de bancos grandes y liquidar casi todos los pequeños. Juzgó entonces que no conviene comprometer recursos públicos para operaciones de rescate. Ellos habían recibido de la administración Samper unas finanzas públicas en serias dificultades debido al gasto desbordado con el único propósito de sostenerse a pesar de no tener respaldo internacional. No tenían margen de maniobra, e hicieron lo que podían. Sin embargo, su legado resulta discutible en retrospectiva, por su impacto negativo en la distribución del ingreso y en la competitividad del aparato productivo. La crisis promovió el robustecimiento de la banca en Colombia, cuyos actores son grandes para el tamaño del país. Eso mitiga la inestabilidad financiera y evita riesgos para los ahorradores y tranquilidad en los responsables de la vigilancia del sistema financiero, pero también reduce la competencia y hace costosos los servicios, tanto para quienes confían sus recursos a las entidades como para los que necesitan el crédito. La banca es un servicio público esencial: la gente no debería guardar su dinero en el colchón, en vez de disfrutar los beneficios de la tecnología a precios razonables. Tampoco debe ser grande la diferencia entre lo que la banca reconoce a sus depositantes y lo que cobra a sus deudores. Así como algunas actividades son monopolio natural como el transporte público, en la intermediación financiera debe promoverse la competencia y la innovación. Eso es improbable cuando los actores son poderosos y el escenario facilita la complacencia.Sería mejor que quienes vigilan los bancos refinaran sus procesos, facilitaran la conformación de nuevos bancos con algo de riesgo para estimular la competencia, y se desarrollara más capacidad de intervenirlos, de manera que solo los accionistas pierdan en caso de crisis. En un ambiente más competido, nuestros bancos podrían desarrollar destrezas necesarias para ser atractivos al capital global y proveer oportunidad de empleo internacional para profesionales colombianos idóneos. Lograrlo haría más ricos a sus propietarios, más baratos los servicios y más felices a todos, con menor desempleo y más recaudo impositivo por cuenta de las mayores ganancias. ¿Qué piensan los banqueros?

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