Futuro y culturas

Mayo 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El Valle tiene dos ventajas comparativas naturales: ubicación en la cuenca pacífica y clima sin par en el mundo. No las ha aprovechado. La globalización hace imperativo el desarrollo de Buenaventura como destino de inversión china, cuyos industriales pueden aprovechar el tratado de libre comercio de Colombia con Estados Unidos. Para aprovechar el clima se debe hacer una gran ciudad para la atención integral a la cuarta edad de la clase media de los países del primer mundo. Habrá obstáculos para ambas iniciativas, pero también soluciones.Para los problemas de seguridad cabe el compromiso del Estado, que obtendría beneficios directos por la mayor actividad económica. Las limitaciones de infraestructura se resuelven con inversión. El asunto más complejo es convertirnos en una sociedad multicultural, reto propio de esta época. La población china es un quinto del total del mundo, y 10% de la de Panamá. Es apenas lógico que razones comerciales nos obliguen a promover el aprendizaje del mandarín y del inglés, la más importante segunda lengua. Además sería preciso robustecer la cultura afrocolombiana de la Costa Pacífica para evitar diluciones culturales y problemas de identidad colectiva.La cultura del Valle hoy no es muy internacional. Lo fue cuando la estrategia de desarrollo con protección a la producción nacional motivó la inversión industrial extranjera en Cali, antes de la apertura comercial y de capitales que se inició a finales de los 80. La presencia de empresas extranjeras tuvo impacto cultural positivo, no solo por la exposición a la diversidad sino por los espacios profesionales que creó. Así, Cali fue el epicentro de la publicidad nacional de alto nivel en los años 60. La región ha padecido una contracción mental por el debilitamiento de vínculos institucionales con otras latitudes. Para lograr la prosperidad es preciso revertir esta tendencia, e incorporarnos a la sociedad globalizada con esfuerzos y sacrificios, pero también con la posibilidad de crear nuevos espacios para las generaciones futuras. El reto es cambiar nuestra mentalidad, y eso depende más de nosotros, habitantes de esta comarca, que de los designios de nuestro poderoso Gobierno Nacional. Nuestra visión compartida de futuro debe fundarse en la apuesta a la sociedad internacional, que valora la diversidad pero necesita comunicación. El desarraigo de la comarca facilita el resultado: esta es una gran paradoja. Un paso importante es interesarnos en otras culturas: sus hábitos, sus atuendos, su música, sus expresiones plásticas. De allí la importancia de eventos como el auspiciado por el cuerpo consular el 11 de mayo, en Jardín Plaza, que permiten apreciar la diversidad gastronómica del planeta. El disfrute de estas experiencias enriquece y ofrece motivos de reflexión. Para impulsar nuestro desarrollo debemos salir de la concha y mirar afuera, con audacia y disposición a enfrentar la dificultad. El esfuerzo colectivo será bien remunerado en todos los planos. ¿Estamos en disposición de hacer lo necesario para merecer el bienestar?

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