Evaluar al alcalde

Evaluar al alcalde

Octubre 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Ejercer el cargo de Alcalde en Cali, como en casi todas las ciudades de Colombia, es muy difícil: ni siquiera hay consenso sobre prioridades entre políticos, empresarios y academia. Cada gobierno municipal debe comenzar desde cero, proponer un plan de desarrollo y cumplirlo. No hay acuerdo sobre el largo plazo de la ciudad, ni compromiso de la ciudadanía sobre conductas en defensa de lo público. El suroccidente del país, azotado por el narcotráfico desde hace cuarenta años, abunda en violencia. No hay un ambiente de confianza mutua, necesario para construir una sociedad sostenible.Las expectativas hace cuatro años eran sobrehumanas: se esperaba que se arreglara todo en cuatro años, después de varios lustros de malas gestiones. Hoy se aprecia la reconstrucción de la institucionalidad en gestión pública municipal, quizá el mayor legado de Rodrigo Guerrero. Además se normalizaron las relaciones con el Gobierno Nacional, fundamento del éxito de cualquier alcalde en un país centralista. Se terminó el contrato con Sicali, mediante el cual se había delegado en un tercero la gestión del recaudo municipal más allá de lo permitido por las normas; esta tarea ha significado incrementos importantes en los ingresos municipales, y la posibilidad de hacer inversión en montos significativos. Se preparó un nuevo plan de ordenamiento territorial, cuyo resultado se conocerá en los próximos años. Se ejecutaron numerosas obras que había contratado la administración anterior. Se retomó la gestión de Emcali, intervenida a principios del 2000, con causas que se superaron hace muchos años, pese a lo cual el Gobierno Nacional no había devuelto la empresa al Municipio ni había arreglado su gestión, desbaratada por un irresponsable plan de retiro voluntario en 1999, en el cual se desvincularon muchas personas con conocimientos valiosos; todo está por hacer en este capítulo. La gestión de Metrocali se estabilizó, y se avanzó en el propósito de ofrecer un buen servicio de transporte masivo, pero el resultado dependerá de la nueva administración. Hay interrogantes sobre logros en educación que solo el tiempo habrá de esclarecer. Por lo pronto, el reto ahora es construir sobre los cimientos, aún precarios, y hacer de la ciudad un propósito que desborde el ámbito de los cuatro años. Hacer futuro en el mundo globalizado exige consenso de los habitantes de la ciudad sobre estrategias de desarrollo. La prioridad hoy quizá es impulsar cultura ciudadana. El Alcalde Guerrero no ha contado qué encontró cuando llegó al cargo, lo cual es gran error. Su ánimo conciliador nos deja a los ciudadanos sin elementos para tomar decisiones en las urnas. ¿Hay opciones?

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