El sistema es inestable

Abril 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

A fines del año pasado el mercado reconoció que el precio del petróleo era exagerado. Como consecuencia, el crudo ha caído a menos de la mitad del precio de hace un año. Como consecuencia, el dólar se fortaleció. Por los cambios en los mercados de divisas, la producción americana perdió competitividad frente al resto del mundo. Esto será fuente de inestabilidad a largo plazo, pues desde hace medio siglo Estados Unidos ha tenido más importaciones que exportaciones, y esa brecha se incrementará. Se espera que el flujo de capitales compense el déficit, pero lo cierto es que los demás países ceden bienestar al pueblo de Estados Unidos al otorgarle al dólar un valor relativo superior al que le correspondería si no hubiera tanta incertidumbre institucional en el mundo. En últimas, el capital global le apuesta a la estabilidad de su mayor economía, fundada en la ciencia, la tecnología y la innovación, y a la dinámica de la sociedad en ese país, donde la inmigración, de Europa durante la expansión entre la Guerra de Secesión y la Primera Guerra Mundial, de América Latina tras la Segunda Guerra Mundial, y de Asia en épocas recientes, ha impulsado transformaciones sucesivas.En 1945 Estados Unidos tenía papel hegemónico en el Planeta. Después las economías de Europa Occidental y Japón crecieron rápido, y el portafolio de armas ruso aumentó en forma significativa. Desde los 70 el precio de los combustibles fósiles cambió la distribución mundial de la riqueza. Mientras Europa puso en marcha acuerdos de integración insuficientes, China aumentó su presencia en el mundo hasta volverse la segunda economía, y el sistema soviético colapsó. A principios de los 90 hubo declaraciones de culto al sistema liberal como fuente de cura para todos los males, desvirtuadas por la contracción económica mundial de 2008 a 2009, impulsada por la codicia de banqueros irresponsables, y por el lento proceso de reactivación.Los países eran casi doscientos al finalizar 2014, con características heterogéneas. Muchos son frágiles por insuficiente tamaño, fracturas de identidad, instituciones inadecuadas o atraso en conocimiento y educación. Además las instituciones públicas con alcance global establecidas al terminar la Segunda Guerra Mundial, como el sistema de Naciones Unidas y las Cortes Internacionales son inadecuados frente a las tareas necesarias para evitar catástrofes que pueden derivarse del cambio climático. Las soluciones de ayer no son apropiadas porque los problemas hoy son más complejos. Los sistemas políticos reflejan lo requerido cuando lo mundial era secundario. No deja de preocupar que en el país más poderoso, Estados Unidos de América, 40% de la población adulta niegue la evolución de las especies por fundamentalismos religiosos. Mientras tanto, el terrorismo y la corrupción crecen. ¿Para dónde iremos si no actuamos?

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