El riesgo de Colombia

El riesgo de Colombia

Junio 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El mayor riesgo del país es la posibilidad de que un caudillo populista, con carisma comunicativo, se instale en el poder. Las deficiencias de nuestras instituciones se reflejan en desprestigio, que abre las puertas a personas como Hugo Chávez o Adolf Hitler por caminos en apariencia democráticos. Los regímenes intolerantes son insoportables, al menos para quienes valoran el derecho a la libre expresión; se espera que los respetuosos de la diversidad sean la mayoría en una sociedad moderna, pero los tiranos demagogos suelen perpetuarse, con respaldo de fuerzas armadas presas de jugosos contratos, y del uso inadecuado de recursos escasos en financiar consumo sin contraprestación, en vez de buscar caminos sólidos con perspectiva de largo plazo.Colombia tiene problemas de marcada desigualdad e incapacidad para generar empleo formal en forma sostenida. Además ha dejado desvalido su aparato productivo. La causa: lo público funciona mal, reflejo de un diseño inadecuado para la tarea de operar en un ambiente complejo. Las reglas básicas de funcionamiento de nuestro país requieren revisión, pero aún no hay conciencia de esta necesidad. Mientras el país se percata de los problemas derivados de su mal esquema público, el desempeño de quienes en principio tienen responsabilidades debe mejorar; de lo contrario, la democracia puede peligrar. Para avanzar se debe partir de mirarse al espejo. La rama judicial debe entender su papel en la sociedad y la responsabilidad moral correlativa. La rama legislativa debe cumplir el compromiso ante sus electores de buscar lo mejor para todos y procurar no perjudicar a nadie que cumpla las normas. La administración debe liderar el proceso para recuperar el monopolio público del poder coercitivo, requisito esencial para tener una democracia. Los colombianos debemos, en general, hacer un gran acuerdo para buscar una sociedad pluralista y sostenible. Estamos muy lejos de una visión compartida. El estancamiento socioeconómico y el discutible funcionamiento de todas las ramas del poder público son combinación peligrosa. La estrategia de desarrollo, apalancada en el aprovechamiento de recursos no renovables, puede resultar acertada solo si se neutraliza el efecto cambiario de las inversiones en minería e hidrocarburos. Los usos de los nuevos recursos estatales provenientes de regalías deben ser moderados y responsables. Deben apoyar la formación de una sociedad justa, fundada en el conocimiento y el respeto. El escudo nacional ofrece libertad y orden, pero el segundo sin la primera no tiene sentido. La historia del futuro no está escrita todavía, pero no vamos a llegar donde debemos si no revisamos prioridades. Aun no es tarde, pero hasta ahora no parecería que los amigos del derecho a la divergencia en Colombia seamos capaces de sacudirnos el clientelismo y la politiquería. Mientras tanto, los enemigos del derecho a discrepar no descansan. ¿Lograremos evitar los peligros del populismo?

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